Por Luis Aranguren
19 octubre, 2021

Carlos Ferreira miraba las vitrinas de panaderías cuando era un niño. Su inspiración para salir de la pobreza y construir un gran negocio.

Queda claro que a nadie le gusta la pobreza y aunque quisiéramos que nadie viva en malas condiciones, eso ocurre en este mundo y es algo grandioso cuando estas personas logran cambiar su destino. Historias de superación que nos motivan a todos y aunque en ocasiones está difícil la situación, con todas sus fuerzas salen de aquello que no les gustaba.

Alguien así es Carlos Ferreira, un hombre que nació en el seno de una familia muy pobre en Xapuri, un pequeño pueblo de Brasil.

Facebook / Acrepan

En muchas ocasiones, él junto a su familia padecieron de hambre, sobre todos en aquellos días donde el dinero no daba para comer. En su adolescencia no era mucho mejor, Carlos pasaba horas frente a las vitrinas de las panaderías, disfrutando del olor del pan recién hecho y soñando con poder comerse uno.

Pero para aquel entonces tampoco había dinero, así que apenas tuvo 18 años de edad, se fue de su casa y en la capital buscó su oportunidad. 

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Con grandes esfuerzos realizó estudios en gastronomía, soñaba con preparar deliciosos platillos para toda su vida y poder permitir que otros comieran lo que él de niño no pudo.

Por supuesto, el proceso no fue fácil, para estudiar tuvo que trabajar en una panadería en la que limpiaba las máquinas y las herramientas. Su esfuerzo era tanto que ascendió dentro de la empresa y se convirtió en director, hasta que logró graduarse y además conseguir especializaciones.

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Fue así como aquel niño que no podía comer bien se transformó en un gran director, pero para 2015 quería más y decidió emprender.

Al ver que no habría fábricas de panes en esa región, abrió la suya propia, Acrepan, y comenzó a surtir a los supermercados, un negocio exitoso. Como todo negocio, comenzar no fue fácil pero una vez arrancó, logró ver las ganancias y era muy popular en la zona.

Facebook / Acrepan

Ahora que el pan se vende muy bien en su región, intenta hacerse famoso en todo Brasil, desea que en cada lugar de este país alguien pruebe su comida. Desea que su empresa llamada Acrepan sea conocida y popular. Empezó desde cero y ahora que arrancó, no desea detenerse.

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Antes, en su niñez, soñaba con comprar un pequeño trozo de pan y de pronto, se ha convertido en un gran vendedor y distribuidor, alguien importante que espera no ver de cara a la pobreza nunca más.