Por Lucas Rodríguez
26 septiembre, 2019

Debemos aclarar que no es del tamaño de una casa de verdad. Aunque no nos molestaría si así lo fuera.

La navidad está más cerca que lejos. A pesar de que aun estemos en el mes nueve y la madre de todas las celebraciones ocurre en el doce, lo que significa que aun hay unos buenos 60 y tantos días de distancia, cuando ya entramos en el último tercio del año correspondo comenzar a prepararnos para esta gran noche y aun mejor mañana. A medida que pasan los años, nos vamos dando cuenta que el centro de la navidad no son tanto los regalos, sino que la dicha y la felicidad que damos y recibimos de nuestros seres queridos… 

A quién engañamos. Es la comida. El afecto está muy bien, pero sin la comida, la navidad no sería más que una incómoda reunión familiar sin un motivo ni alguna actividad con la que mantener la boca de ese tío con pocos filtros sociales cerrada por un par de horas. Nadie entiende esto mejor que las compañías que manufacturan dulces y chocolates, entre ellas, una verdadera reina del placer bucal, Cardbury.

Cardbury

Diply se hizo agua la boca contando sobre esta locura que llevó a cabo una de las marcas de chocolate más exitosas y deseadas del mundo. Cuando el resto busca las maneras más efectivas de reinventar las galletas de jengibre o darle innovadoras (y a ratos, desagradables) maneras de disfrutar los bastones de dulce, Cardbury decidió que la cosa debía ir aun más lejos. Ellos pensaron en grande. Su inspiración no fue las cosas con las que decoramos nuestras vidas, sino que el espacio mismo donde vivimos. 

Eh aquí, la casa de chocolate Cardbury. Un espacio de cacao y azúcar en el que podemos llevar a vivir todas nuestras fantasías y gustos referentes a la gula.

Cardbury

Ya en el pasado, Carbury había decido dar su propia versión a las famosas y muy queridas galletas navideñas, resultando en la versión de empaque morado y letras doradas de la galleta con forma de persona que tanto nos hizo reír en ese clásico de la comedia fílmica del siglo pasado

Cardbury

La casa de chocolate Cardbury requiere un poco de esfuerzo de nuestra parte para ser ensamblada. Salvo que decidas comerte cada una de las partes así como vienen (lo entendemos), deberás seguir las instrucciones para ensamblar barras tradicionales de Cardbury con manillas de puerta de chocolate blanco y chips con un toque a vainilla para hacer las nevadas tejas del techo de esta cómoda cabaña.

Te recomendamos sí que mantengas al perro alejado de todo esto. La cosa puede tornarse problemática si no le pones un ojo a esto