Por Antonio Rosselot
7 agosto, 2019

«En Newfoundland, los icebergs son como hojas caídas. Se derretirán en un par de semanas y volverán a la naturaleza de todos modos», dice Edward Kean, quien considera que no daña el medio ambiente con su práctica.

Desde sus más primitivos inicios, los habitantes de este mundo han recurrido a las bondades de la Tierra para alimentarse y generar riquezas: el oro, el cobre, la plata, el litio, el carbón y el petróleo son minerales que a más de uno le han reportado ganancias millonarias, y tienen grandes industrias alrededor suyo. Pero el trabajo de Edward Kean, un pescador canadiense de 60 años, es algo distinto a lo tradicional.

Kean se dedica a «cazar» icebergs que flotan en las costas de Newfoundland (Canadá), con el objetivo de vender su agua —de altos niveles de pureza— para restaurantes y empresas de cosméticos, entre otros. Muchos opinan que Kean está aprovechándose del horror de la crisis climática para lucrar con un recurso natural; él dice todo lo contrario.

Phys.org

«En Newfoundland, [los icebergs] son como hojas caídas. Se derretirán en un par de semanas y volverán a la naturaleza de todos modos».

Edward Kean a Phys.org

Todas las mañanas al amanecer, Kean sale en su barco «Green Waters» acompañado de tres asistentes para buscar el «oro blanco» de los icebergs. Una vez que encuentran un buen prospecto para explotar, remueven el hielo mediante arponazos, esperando que se suelte algún bloque de hielo más pequeño.

Phys.org

Si hay suerte, el equipo de Kean recoge los trozos de hielo —que pueden pesar entre una y dos toneladas— con una red, los envuelven y luego los enganchan a una grúa presente en el barco. Una vez en tierra firme, Kean secciona los hielos con un hacha y los deja descongelando en contenedores grandes. En temporada alta —de mayo a julio—, Kean y su equipo pueden juntar hasta 800 mil litros de agua, la que venden a comerciantes locales por un dólar el litro.

Phys.org

El mercado del agua de iceberg sigue siendo un nicho, pero últimamente ha estado reportando más ganancias de lo esperado. Por ejemplo DynaPro, una de las empresas que compra agua a Kean, vende cada botella por alrededor de 12 dólares: apuntan a una clientela con más dinero y esperan expandir el negocio a otros clientes del mundo.

Phys.org

«Estamos probablemente en nuestro mejor momento como empresa, exportando agua de icebergs a un mercado internacional: Europa, Singapur, Dubai (…) recién acordamos un negocio con clientes del Medio Oriente gracias a nuestros embotellados de vidrio».

Kerry Chaulk, mánager de la compañía DynaPro, a Phys.org

Phys.org

Ahora, sólo queda plantear la siguiente pregunta para el debate: ¿se justifica la explotación de estos trozos de hielo, sabiendo lo peligrosa de la crisis climática? Lo dejamos a su criterio.