Por Lucas Rodríguez
12 noviembre, 2020

“No tengo la suerte que muchas jóvenes tienen, de que sus padres puedan pagar sus estudios. Tomé esta decisión, difícil y muy poco transitada, pero yo se que Dios me bendecirá y lograré mis objetivos”, dijo Elena Morel, quien es un ejemplo de virtud y perseverancia.

Si hay un aspecto de la vida moderna que nadie pondrá en duda es que la manera más efectiva de mejorar nuestra situación de vida, es por medio del estudio. Obtener un grado académico, ojalá que sea con calificaciones brillantes, es la manera más efectiva que existe de acceder a trabajos más prestigiosos, y por ello, mejor remunerados. 

El problema de esto, es que en muchísimos países la educación no es tanto un derecho, como una posibilidad a la que las personas de buenos recursos pueden acceder. En Latinoamérica esta es una realidad bastante dolorosa. Pero al mismo tiempo, abre el espacio para emocionantes historias como la de Elena Morel.

Facebook: Impacto Caaguazú- Digital

Demostrando que quienes triunfan en la vida son quienes están dispuestos a ponerse rudos cuando la cosa se pone ruda, Elena fue entrevistada por Impacto Caaguazú Digital, debido a su emocionante historia de esfuerzo y superación. Decidida a realizar estudios y acceder a mejores puestos de trabajo, Elena tomó su situación laboral y económica en sus propias manos.

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De la manera más literal posible, la joven sale todas las mañanas a vender empanadas y otros elementos de comida rápida, con los que pretende pagar su camino por una carrera profesional:

“Mi sueño es terminar mi carrera y ser una profesional, no tengo la suerte que muchas jóvenes tienen, de que sus padres puedan pagar sus estudios. Tomé esta decisión, difícil y muy poco transitada, pero yo se que Dios me bendecirá y lograré mis objetivos.”

–Elena Morel para Impacto Caaguazú Digital

La historia de Elena fue muy destacada por el medio, ya que nos habla de alguien que se enfrentó a las tremendas adversidades que la vida en la pobreza pueden presentarle a una persona, pero en lugar de dejarse derrotar por ellos (o empezar a reclamar que los demás le solucionen su problema por ella), decidió ponerse manos a la obra para realizar sus ambiciones. 

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La historia de Elena nos habla de alguien con una enorme fuerza de voluntad, que probablemente llegará muy lejos en la vida. Aun así, debemos reflexionar al respecto de su historia. Es bastante inaudito que en una época donde algunos viajan en jets privados, acceden a teléfonos inteligentes que valen varios cientos de dólares y otros placeres derrochadores, hay personas que tienen que sudar todas las mañanas para poder soñar con una mejor vida. Quizás estamos haciendo algo mal.