Por Antonio Rosselot
30 marzo, 2021

Nur Syakirah Syazwana (Singapur) puede haber nacido sin manos, pero eso no le impidió encontrar su pasión en enseñar a bailar. La pandemia la privó de eso pero igual se las arregló como repartidora de delivery, siempre con una sonrisa en la cara.

Los llevaremos a la zona de Woodlands, en el norte de la isla de Singapur, donde una mujer con discapacidad ha trascendido en las redes sociales por hacer todo lo posible para ser feliz y cumplir todos sus sueños.

Nur Syakirah Syazwana tiene 25 años y nació sin sus manos, pero eso no le ha impedido encontrar empleo como repartidora en una aplicación de delivery local. Y como si eso fuese poco, la chica también trabaja a tiempo completo como instructora de baile en un gimnasio de la zona.

Lim Jun Tong & Zenn Tan

Desde pequeña, la chica supo que la vida iba a ser algo más complicada para ella. Demoró en aprender a dominar cosas básicas como tomar un lápiz o abrir puertas, y en la escuela siempre le preguntaban por qué no tenía manos, o si había tenido un accidente. Por lo mismo, ella optó por retraer sus brazos en las conversaciones y así esconder su falta de manos.

Esta dinámica se extendió hasta que Syakirah cumplió 15 años, cuando decidió que ya no quería seguir escondiéndose. Comenzó a mostrar sus brazos y responder pacientemente las preguntas de la gente. “De alguna manera, igualmente se van a enterar de que tienes una discapacidad. No tenía sentido esconderse”, comentó a Mothership.

Hoy en día Syakirah puede hacer prácticamente de todo, pero el espacio que más dificultades le presenta es justamente su casa. No puede usar cuchillos ni tijeras para cortar comida, colgar la ropa y algunas otras labores, pero son pocas en general. Ella misma dice que “no hay problema alguno”.

TikTok / Nur Syakirah Syazwana

Luego de varios rechazos por prejuicio a la hora de buscar trabajo, Syakirah fue contratada en 2018 por un gimnasio como recepcionista. Nuevamente se enfrentó a sus fantasmas al tener que hablar directamente con la gente, pero su vergüenza quedó en el pasado: la empresa acortó su período de prueba y la contrató definitivamente como embajadora para la marca.

Poco después, la chica comenzó a asistir a clases de “Salsation” —”una mezcla entre salsa y sensation dance“, en sus palabras— y sus superiores identificaron una gran pasión en ella. Por lo mismo, le ofrecieron poco después ser una de las profesoras del gimnasio. Así fue como Syakirah voló a Indonesia y se convirtió en instructora certificada de “Salsation”.

La pandemia le trajo otro desafío más a su vida, tal como al resto del mundo. El gimnasio cerró sus puertas indefinidamente y la chica tuvo que buscar otra manera de ganar dinero. Así fue como encontró trabajo en la aplicación local Foodpanda, que le permitiría tener ingresos y también combatir el tedio del encierro.

Syakirah se movía en bicicleta para todas partes y tenía bastante dominada la manipulación de los pedidos, pero en un minuto rompió su bicicleta y comenzó a repartir a pie o moviéndose en bus, aprovechando los descuentos que el gobierno le da en transporte.

Con 200 mil seguidores en TikTok, la vida de Syakirah cambió desde que conoció el baile. Ahora no le cuesta conectar con las demás personas y la falta de sus manos no es problema alguno para ella.

Lim Jun Tong & Zenn Tan

¡Un claro ejemplo de cómo hay que encarar la vida cuando una dificultad nos atormenta!