Por Antonio Rosselot
2 julio, 2021

Vanessa Vargas (Paraguay), de 18 años, se emociona desde pequeña con los uniformes militares y los desfiles, por lo que su intención es ingresar a la Academia Militar de su país. Además, su objetivo es “dar una mejor vida” a sus padres y hermanos pequeños, todos miembros de una humilde familia.

Historias de esfuerzo hay en todas partes, y cada una de ellas tiene un valor añadido que nos hace empatizar con sus participantes y apoyar su causa. Dicho esto, hoy les hablaremos de una mujer que lucha por cumplir el sueño de toda su vida: ser militar.

Vanessa Vargas tiene 18 años y es oriunda de Guarambaré (Paraguay), además de estar cursando su último año del colegio. Si bien varios de sus compañeros se están preparando para enfrentar nuevos estudios o una vida laboral, la situación de Vanessa es algo más desafiante ya que, como su familia es muy humilde, no tiene el dinero suficiente para entrar a la Academia Militar de su país (ACADEMIL).

FB: Vanessa Vargas

Por lo mismo, la chica decidió emprender y comenzó a vender empanadas crudas de harina y mandioca, todo para cumplir su sueño de vestir el uniforme militar y participar de los desfiles que tanto la emocionaban en su infancia.

“Mi emprendimiento inició como hace tres meses, comencé vendiendo pizzas, mbejú, de todo un poco. Después mi mamá me dijo: ‘¿Por qué no probás y vendés empanadas de mandioca como para revender? Creo que vas a tener más pedidos y más ingresos’, me dijo”.

—Vanessa Vargas a Extra

FB: Vanessa Vargas

Así fue como Vanessa comenzó a preparar las empanadas con sus propias manos, rellenas de pollo y carne. De acuerdo al reporte de Extra, las empanadas tienen “un buen tamaño” y apenas cuestan 1.500 guaraníes, unos 20 centavos de dólares.

“Yo publiqué en mi Facebook y ahí empezó todo, la gente comenzó a compartir, a darle me gusta, a mí me asustó porque se hizo viral”.

—Vanessa Vargas a Extra

FB: Vanessa Vargas

La chica se mueve en colectivo para repartir sus empanadas o bien recibe a los clientes en su casa, siempre con una sonrisa en la cara. Si mantiene esa actitud y esfuerzo, ¡seguro logrará cumplir sus metas y entrar a su preciada academia militar!