Por Lucas Rodríguez
30 junio, 2021

Puede que Daniel Vitório Baia Vieira tenga solo 17 años, pero ya entendió que el bienestar de su hogar también pasa por sus manos. Su madre prepara los panes en casa y él los sale a vender a las calles.

Si hay un producto alimenticio que nos despierta a todos ciertos recuerdos ancestrales de unirnos frente al fuego, compartiendo con la familia o los amigos, esa sin lugar a dudas que es el pan. Especialmente si estamos hablando del pan casero, preparado por uno de los miembros de nuestra familia, este es un símbolo de la pertenencia a un grupo que siempre estaría ahí para nosotros. 

Es por esto que a la hora de salir a vender un producto a las calles, con el pan casero no podemos equivocarnos.

Unsplash – Imagen Referencial

Eso era lo que tenía en mente la familia de Daniel Vitório Baia Vieira, un chico de 17 años de Cachoeiro de Itapemirim, en Brasil. Debido a las necesidades que emergieron en su familia luego de que el embate del coronavirus los dejará en un lugar de vulnerabilidad aun mayor al que ya estaban antes, Daniel decidió que pondría de su parte para ayudar en casa. 

Su manera de hacerlo fue participando del proceso de producción y venta del pan casero de su madre.

Unsplash – Imagen Referencial

Luego de que la ama del hogar junte los ingredientes, les mezcla y dé como origen esa exquisita mezcla de harina, agua y cualquier otro ingrediente que tanto nos gusta, Daniel los echa a una canasta y tapa con un género. Luego los monta arriba de una carretilla que normalmente usaría para trabajar en el jardín, y sale a las calles de su pueblo a ofrecer la deliciosa mercancía. 

El esfuerzo del chico no le ha pasado desapercibido a ninguna de las personas que viven en el mismo pueblo que él.

TV Gazeta Sul

La idea fue de una criada de su madre, Marilza Baia Vieira, quien se lo ofreció a Daniel como una apuesta, creyendo que el chico adolescente no reaccionaría ni le tomaría el peso a la oferta: 

“Jugué con él, le dije que sábado y domingo no habría panadería ni supermercado abierto. Le sugerí que vendiera pan. Me miró, me brillaron los ojos, me dijo que lo vendiera. Si Dios quiere, podremos hacer realidad estos sueños. No sabemos si será ahora o en el futuro”

–Marilza Baia Vieira para A Gazeta

TV Gazeta Sul

El producto fue un éxito desde el primer momento. Daniel vendió todos los panes en su primer día y los siguientes ha tenido un resultado similar. Incluso ha recibido pedidos. Con las ganancias extra pretende comprar un horno nuevo, con el que preparar una cantidad mayor de panes. 

Todo inspirado por querer ayudar en casa.