Por Antonio Rosselot
26 octubre, 2020

Raul Sá (Brasil) estaba muy ansioso por tener su propio piano, así que decidió perfeccionar la receta de panes caseros de su madre y venderlos a sus conocidos. El COVID-19 casi echa sus planes por tierra, pero finalmente logró juntar cerca de 1.500 dólares a punta de destreza y fuerza de voluntad.

Hace un año aproximadamente Raul Sá, un chico de 13 años oriundo de Jundiaí (Sao Paulo, Brasil), tuvo una idea que quedó fija en su cabeza: quería comprar un piano, fuese como fuese.

vía G1

Su gusto por la música viene desde que era pequeño, gracias a la influencia de sus padres. Con el tiempo, el adolescente fue entrenando con clases de piano, pero cuando vio uno de estos instrumentos en la escuela, se apasionó y decidió que tenía que tener el suyo propio.

¿Cómo lograría ahorrar? Fácil: vendiendo panes caseros que prepararía en casa, con la receta que le enseñó su madre Meriele. Raul no gustaba mucho de la cocina, pero su madre lo incentivó tanto a cocinar que le acabo divirtiendo: tanto, que incluso perfeccionó sus técnicas y le enseñó a su hermano pequeño.

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En un comienzo, los panes caseros eran vendidos a familiares y amistades cercanas. Sin embargo, con el tiempo Raul se dio cuenta de que tenía que aumentar sus ventas y decidió crear un perfil de Instagram para divulgar su trabajo: “A partir de ese minuto, más personas se interesaron y entraron en contacto para comprar los panes”, dice orgulloso.

Tras el despegue del negocio, muchísimas tandas de horneo y casi un año de dedicación plena, Raul logró ahorrar los 8 mil reales necesarios —poco más de 1.400 dólares— para comprarse su piano tan soñado.

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“Fue un sentimiento de alegría, mezclado con alivio y orgullo de mí mismo. Es gratificante ver que todo mi esfuerzo durante un año entero valió la pena”.

—Raul Sá a G1—

Sin embargo, el adolescente pasó por muchos momentos críticos en el proceso, que casi lo hicieron desistir de la idea. Evidentemente, la razón fue la maldita pandemia de COVID-19.

Raul cuenta que la mayoría de sus clientes era de su escuela y retiraban los pedidos allí mismo, además de vender algunas unidades en una panadería de Jundiaí. Sin embargo, con la pandemia perdió muchas ventas y comenzó a ver su sueño cada vez más lejano.

vía G1

Sin embargo, a este chico lo caracteriza la fuerza de voluntad y se puso la meta de comprar el piano en el mes de septiembre recién pasado, completando un año de ventas.

“Recé mucho para saber qué hacer. Un día, mi padre trajo a unos amigos a casa, probaron mis panes y los amaron. Todos compraron. Fue ahí que me volví a sentir inspirado”.

—Raul Sá a G1—

Ahora, con su objetivo cumplido, la idea de Raul es continuar con sus ventas al haber encontrado una actividad entretenida y que le gusta realizar. Dice querer tener su propio dinero para comprar regalos a sus padres o incluso a sí mismo, por ejemplo.

vía G1

¡Un ejemplo claro de fuerza de voluntad y de los beneficios de nunca rendirse, incluso si la vida te pone obstáculos en frente!