Por Lucas Rodríguez
29 septiembre, 2021

Enzo tiene solo 11 años, pero ya entendió que hay personas en el mundo que necesitan de su ayuda. Preparando pave, un postre tradicional de Brasil, se ha conseguido una clientela que lo apoya y cree en sus intenciones.

Tanto por los efectos del mismo virus, como por las consecuencias que tuvieron las cuarentenas que fueron levantadas para evitar que se esparciera, la pandemia del COVID-19 ha tenido unos efectos devastadores en la salud de las personas. Algunos han sufrido problemas respiratorios, mientras que otros han perdido su empleo o visto los pocos ahorros que tenían convertidos en su único medio para pagar sus deudas. 

Es en estas situaciones, donde pareciera que nuestro entorno está conspirando en contra nuestras, que son las personas a nuestro alrededor quienes terminan por ser de mayor ayuda.

R7

En el caso de Brasil, ha sido un chico llamado Enzo, de 11 años, quien ha destacado entre sus pares. Perfilado por el programa de televisión R7, el chico contó cómo convirtió una de sus mayores aficiones en la vida, en una manera de darle una mano a las personas que se han visto más afectadas por la pandemia. 

Enzo es una fanático del Pave, un postre dulce tradicional de Brasil. Para él, no hay nada que no pueda solucionarse consumiendo uno de estas deliciosas preparaciones. 

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Fue mientras comía uno de estos que Enzo tuvo la idea de convertir el postre en caridad.

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Fue así como contando con el apoyo de sus padres, Enzo comenzó a preparar todos los días un cargamento grande de Pave. Lo que hacía con él no era comerlo él solo, sino que comenzar a envasarlo. Su objetivo era convertirlo en un producto de venta, con el que reunir un poco de dinero con el que ayudar a quienes más lo necesitan. 

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Enzo comenzó por vender dentro de su condominio, encontrando a varios fanáticos de inmediato.

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Simone Reis es una de las vecinas que se sumaron al plan. Sus razones fueron primero colaborar con las buenas intenciones del chico, pero al probar el postre, se dio cuenta que también podría disfrutar de algo delicioso. 

Fue así como el pequeño Enzo fue capaz de juntar un poco de dinero, el que hizo llegar a las familias que se encontraban en problemas. Sus padres también se han sumado a sus esfuerzos, ayudándolo tanto a prepara los postres como a distribuir el dinero conseguido de manera que pueda ayudar a la mayor cantidad de personas necesitadas. 

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Con un comienzo así de precoz en el mundo de la caridad y la ayuda social, no nos sorprendería saber que Enzo se convierta en un virtuoso profesional de la salud.