Por Antonio Rosselot
22 julio, 2021

Cada uno tiene sus métodos para combatir la “cruda”, pero la idea de tomarse una pastilla y sentirse inmediatamente mejor es realmente tentadora. Por suerte, los científicos de la Universidad de Helsinki encontraron un aminoácido que aliviaría todos los síntomas de la resaca.

Todos nosotros nos hemos visto más de una vez teniendo que enfrentar a la famosa resaca después de una noche de excesos.

Y aunque nos bebamos 5 litros de agua, nos sumerjamos en una sopa espesa y reponedora o nos mandemos 5 antiácidos al hilo, nunca será suficiente para sacarse la tontera de encima.

Pero tal como se ha demostrado en los últimos años, la solución a todo siempre está en los países nórdicos. Un esfuerzo en conjunto de la Universidad de Helsinki y la Universidad de Finlandia Oriental logró dar con un compuesto que podría ser considerado como la cura definitiva para la resaca.

¿De qué se trata? Todo radica en un aminoácido llamado L-cisteína, el que en una dosis de 1200 miligramos tiene la virtud de frenar los síntomas de la resaca y reducir las náuseas y dolor de cabeza.

Y ojo que no termina ahí: incluso con la mitad de la dosis de L-cisteína —es decir, 600 miligramos—, el medicamento podría alivianar el estrés y la ansiedad en la persona, por lo que la “cruda” quedaría rápidamente en el olvido.

El estudio fue publicado en el portal Alcohol and Alcoholism el 18 de agosto de 2020. Los investigadores reunieron a 19 voluntarios y voluntarias y los hicieron consumir una dosis controlada de 1,5 gramos de alcohol durante tres horas. Luego, pidieron a los voluntarios que se tomaran las tabletas de L-cisteína, entre las cuales habían pastillas placebo.

 

Otro hallazgo sorprendente es que este aminoácido reduce las ganas y la necesidad de seguir bebiendo al día siguiente para nivelar.

“Estos efectos de la L-cisteína son únicos y parecen tener un futuro en la prevención o el alivio de estos síntomas dañinos, así como en la reducción del riesgo de adicción al alcohol”.

Finalmente, vale la pena mencionar que la investigación tuvo unos cuantos momentos anecdóticos para comentar. Algunos de los participantes no pudieron consumir el alcohol requerido y fueron dados de baja, mientras que otros mostraron altos niveles de tolerancia y no tuvieron resaca al día siguiente.

En la nota más cómica de todas, algunos de estos voluntarios pidieron beberse estas dosis en un bar, por lo que también fueron eliminados del estudio.

Y es que claro, la promesa de un remedio para la resaca hace que den ganas de probarlo con intención y conocimiento de causa, ¿no?