Por Lucas Rodríguez
11 marzo, 2021

Los investigadores del Instituto Politécnico Nacional crearon esta curiosa alternativa, dejando en claro que no reemplaza a la mascarilla de rostro completo. Son solo para que no nos expongamos a la hora de comer.

Cuesta pensar hoy en día en lo poco parte de nuestras vidas que eran las mascarillas faciales. Ante del 2020, eran un accesorio usado más que nada por los profesionales de la salud. Era raro verlas siendo usadas fuera de un pabellón, o incluso, se asociaban al estereotipo de los viajeros asiáticos.

Pero luego de que la pandemia del COVID-19 nos expusiera a este nuevo estilo de vida bajo el yugo de una enfermedad, de seguro que serán lo que más saquemos en limpio de esta época.

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Por esto es que la tecnología en torno a ellas está cambiando, adaptándose a nuestras nuevas condiciones de vida.

Uno de los principales dilemas del uso de la mascarilla, era su incompatibilidad con algunas de las tareas fundamentales de nuestro día a día, entre ellas, tener que comer y beber. Especialmente ahora que los bares y restaurantes están volviendo a abrir, no hace mucho sentido ir a un lugar con más gente, para quitarnos por completo la mascarilla. 

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Eso era lo que tenían en mente los investigadores del Instituto Politécnico Nacional de México, para crear su versión particular de las mascarillas.

@IPN_MX

La invención es una variedad más pequeña y práctica de las mascarillas clásicas, solo que dejan descubierta la boca para poder comer sin problemas. Esta mascarilla va sobre la nariz, protegiendo nuestro tracto respiratorio de la entrada de posibles particular del virus.

Dado que los estudios han señalado que es cuando respiramos las células de COVID-19 por la nariz que tenemos más posibilidades de contagiarnos, prevenir esto puede resultar clave. 

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Ahora que la atención de los adelantos y aportes a la lucha contra el virus se están dando más que nada entre Estados Unidos, China o Rusia por las vacunas, nos gusta ver que Latinoamérica también está haciendo sus aportes. Lo que sí, no podemos dejar de lado la curiosa apariencia que estas mascarillas de nariz entregan a sus usuarios.

Mientras que las mascarillas tradicionales nos hacen parecer personajes de ciencia ficción, estas más pequeñas hacen que científicos y otras personas respetables, tengan una apariencia un poco de conejitos.

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Como ven, no solo son una aporte a la continua lucha contra el COVID-19, sino que también nos darán un poco de levedad en un momento en que realmente lo necesitamos mucho. Protegidos y pareciendo que llevamos una máscara de conejitos, así es como saldremos de esta situación y venceremos al virus.