Por Camilo Fernández
29 noviembre, 2018

Lo que sé es que leer esta nota me provocó ganas de comer huevo.

Es de creencia popular que entre más intenso el color de la yema del huevo, más nutritivo y rico es. Si uno hasta se lo come con más gusto si está más amarilla. Por lo general, uno dice que son más de “campo” y silvestres.

Pero como muchas de las cosas que damos por hecho, esto es absolutamente falso. Por mayor coloración no significa que la yema sea más nutritiva, pero el color sí revela otra cosa.

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La yema nos puede decir mucho de la vida de la gallina que lo puso, como su salud y las condiciones de vida.

El color depende principalmente del alimento de la gallina”, explica Nelson Aguilar, veterinario de La Granja.

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“Las gallinas se alimentan de diferentes mezclas de granos; aquellas que son alimentadas con mezclas de maíz amarillo o alfalfa, producen yemas de un amarillo claro; mientras que las gallinas que tienen oportunidad de comer alimentos con mayor contenido de carotenoides, los transfieren a la yema y se obtiene como resultado un color más intenso”.

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Los carotenoides se pueden encontrar en alimentos como zanahorias, papayas, mangos, como también en vegetales de hojas verdes como espinacas y berros.

Por tanto, entre más de este pigmento se encuentre en el alimento de la gallina, más amarilla será la yema. A simple vista, eso es todo lo que podemos saber.