Por Luis Aranguren
14 septiembre, 2020

Esto ocurrió en un lujoso restaurante de Sudáfrica, la seguridad afirma que buscaba a un antílope que rondaba el lugar.

Cuando las personas van a África suelen esperar estar en un mayor contacto con la naturaleza, por supuesto desde la mayor seguridad posible. Pero qué pensarías si mientras estás comiendo, un felino peligroso entrara a tu restaurante.

Todo esto ocurrió en el Singita Ebonu Lodge, ubicado cerca de la reserva de caza Sabi Sands en Sudáfrica.

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Al parecer esto es algo común para los trabajadores pues siempre están rodeados de fauna, pero para los visitantes no tanto. Por suerte en este lugar tienen estrictas normas de seguridad y su personal está capacitado, por lo que no hubo ningún peligro según Latest Sightings.

“Yo, mi tío y dos de mis amigos más cercanos continuaron conversando en la cubierta después del desayuno. El resto de la familia se había ido a sus habitaciones a descansar antes del safari de la tarde. Los monos Vervet son una de las mejores formas de saber que hay un depredador alrededor, escuchando sus llamadas de alarma. Esta mañana en particular, los monos verdes nos alertaron de la presencia de un leopardo que se dirigió a la cubierta superior, cruzó la cubierta inferior y luego salió del albergue para no ser detectado”.

-Erika Wiese, turista en el restaurante

Lo primero que les pidieron a todos fue mantener la calma, el leopardo no haría nada y al contrario podían disfrutar en directo de su majestuosidad.

Los visitantes del lugar se dejaron llevar por el momento, para ellos significó una forma en la que la humanidad y la vida silvestre podían interactuar. Se podría decir que el leopardo sabía que estaba en territorio humano y no haría nada para alterar a los presentes.

Esta por supuesto fue una experiencia no esperada, el leopardo parecía estar buscando a su presa pero al no verla, simplemente siguió su camino.

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Así es como aprendemos sobre el respeto hacia otras especies, la calma fue vital para poder permitir que el animal no se sintiera agredido. Al contrario, pudieron tomarle fotografías mientras caminaba por todo el lugar mientras posaba con su majestuosidad.

Una experiencia para todos inolvidable, muchos pensaban viajar para disfrutar de los comunes safaris pero estos comensales pudieron vivirlo de primera mano. Me habría encantado estar en aquel lugar, aunque seguro me hubiese gustado hacerle cariño.

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No nos imaginamos el conjunto de sentimientos que pudo pasar por las personas presentes, por más protección que tuviesen, siempre existe el miedo ante el peligro.