Por Antonio Rosselot
1 octubre, 2019

Según el estudio guiado por la Dalhousie University (Canadá), las investigaciones existentes que unen el consumo de carnes rojas con enfermedades al corazón o cáncer no tienen un respaldo teórico suficiente.

En el último tiempo, los expertos en salud pública han urgido a la población a limitar su consumo de carnes rojas y carnes procesadas, ya que se vincula a posibles problemas al corazón. Pero un nuevo estudio, realizado por investigadores de varias partes del mundo, concluyó que la teoría necesitaba una evidencia más potente para validarse.

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En resumen, si existiera algún beneficio de comer menos carne de vacuno y de cerdo, ese beneficio es mínimo; de hecho, las ventajas de esta dieta son tan débiles que sólo pueden ser vistas cuando se analizan grandes muestras de población, y no son suficientes para que los individuos cambien sus hábitos de consumo de carne.

Esta nueva investigación se basa en un trabajo de tres años, realizado por un grupo de 14 investigadores en 7 países y liderado por Bradley Johnston, un epidemiólogo de la Dalhousie University (Canadá).

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En primer lugar, los científicos hicieron una revisión de varios artículos en donde se vinculaba el consumo de carnes rojas con el riesgo de problemas cardiovasculares o cáncer, y otros relacionados. Los investigadores concluyeron que estos vínculos eran mínimos, definiendo la calidad de la evidencia como «baja-muy baja».

Luego, se le preguntó a un grupo de personas carnívoras sobre la razón de su consumo de carnes rojas, y si están interesadas en comer menos para mejorar su salud. Aquí la evidencia también es débil, pero los investigadores vieron que «los omnívoros están acostumbrados a comer carne y no están dispuestos a cambiar esta conducta incluso si les presentara algún riesgo de salud».

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Estos nuevos estudios fueron recibidos con mucha indignación por algunos investigadores que recomiendan restringir las carnes rojas en la dieta. «Irresponsable», «anti-ético» y «defectuoso» fueron algunos de los adjetivos para describir la investigación conducida por Johnston, e incluso algunos organismos trataron de que no saliera publicada.

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Sin duda, el hecho de comer carne tiene sus pros y sus contras en todo sentido, pero siempre debe estar permeado por la responsabilidad, la consecuencia y el criterio.