Por Antonio Rosselot
14 octubre, 2020

Javier Kairuz, maestro de profesión, aprendió el arte de los hornos de barro cuando era pequeño y hoy lo pone en práctica para ayudar a los comedores y merenderos de la zona de Cerrillos (Salta). “Desde que comenzó la pandemia, sentí que ese era mi aporte a los sectores más vulnerables”, comentó.

Hace tiempo les venimos comentando que a pesar de que la pandemia se metió en las vidas y funcionamiento de absolutamente todas las personas de este mundo, causando incertezas y mucho miedo, a la vez ha sido un espacio para que salga el real sentido colectivo y solidario de las personas.

Dicho esto, les contaremos el gran gesto que tuvo el profesor Javier Kairuz, oriundo de la provincia de Salta (Argentina), que decidió literalmente meter las manos en el barro por la comunidad y construir siete hornos de barro para donar a comedores y merenderos sociales, que alimentan a quienes tienen menos recursos. 

Mariquena Coronel Fotografía

Javier cuenta que aprendió el centenario arte de construir hornos de barro gracias a su padre, y que ha sido un muy buen recurso en tiempos complicados para el bolsillo.

“Vengo de una familia de Metán Viejo. Cuando era chico, a modo de juego fui aprendiendo de mi padre a construir hornos de barro. De grande, cuando los tiempos estaban difíciles, este oficio me ayudó mucho económicamente. Hice algunos hornos importantes como el de la iglesia San Francisco de Salta”.

—Javier Kairuz a El Tribuno—

El Tribuno

Kairuz se emparejó y casó con una mujer oriunda de la zona de Cerrillos —al sur de Salta— y así pudo conocer y vincularse con la gente local, con la que ha organizado varios eventos culturales a lo largo del tiempo. Asimismo, logra encontrar tiempo para dedicarse con atención a la fabricación de hornos de barro.

“Yo consigo las puertas y chimeneas de un amigo que me hace buen precio, ya que sabe que este trabajo tiene un fin social. Ocupo además adobones [ladrillones] y trozos de ladrillos, una buena cantidad de sal gruesa y vidrio molido. Finalmente uso cerca de 30 carretilladas de tierra arcillosa que se mezcla con viruta, especial para este tipo de estructuras”.

—Javier Kairuz a El Tribuno—

El Tribuno

Cada horno toma unos dos días en construirse por completo —con ayudante y todo—, desde las paredes de apoyo y la loza inferior hasta la construcción de la cúpula misma.

Pero a pesar del gran esfuerzo, Javier —que además de profesor de matemáticas es concejal del municipio de Cerrillos— sabe que esta es su mejor arma para ayudar en tiempos de crisis.

“Desde que comenzó la pandemia sentí que esa era mi tarea, mi aporte para con los sectores más vulnerables. Por mi tarea social me invitaron hace un tiempo a participar en política, y quiero que eso ayude y no empañe lo que uno hace”.

—Javier Kairuz a El Tribuno—

El Tribuno

Hasta ahora ya van siete hornos construidos por Kairuz, y su labor sólo terminará cuando todos los comedores y merenderos de la zona estén completos. ¡Un tremendo ejemplo de solidaridad!