Por Catalina Maldonado
23 julio, 2020

Lo que antes servía para jugar y hacer deporte, hoy es un lugar que alberga más de 30 vegetales y es uno de los sustentos más importantes para familias en crisis en Sāo Paulo, Brasil.

Ante la crisis, hay que dar paso a la creatividad y el ingenio para salir de ella y buscar la forma de salir adelante. La pandemia por coronavirus ha demostrado que los humanos podemos enfrentar las dificultades si nos unimos y sacrificamos un poco de nosotros, para ayudar a los demás.

Así fue como una comunidad de Valinhos, al interior de Sāo Paulo, Brasil, decidió dejar atrás su cancha de fútbol que tantas alegrías les dio para hacer un jardín de mil metros cuadrados lleno de siembra de alimentos orgánicos para alimentar a sus familias.

Universo da Floresta

La idea fue llevada a cabo gracias a la asistencia voluntaria de un equipo técnico multidisciplinario, donde lograron acomodar la tierra para que sea apta para el cultivo de alimento.

Universo da Floresta

Actualmente la ex cancha de fútbol alberga más de 30 especies de vegetales sin el uso de pesticidas, con un proceso de tratamiento a la tierra, fue fertilizada y pudo recibir las plantaciones que se están adaptando muy bien creciendo como una gran fuente de alimento para las 1.100 familias del Campamento Marielle Vive, del MST (Movimiento de Trabajadores sin Tierra).

Universo da Floresta

«Fue el jardín más hermoso que he visto en 40 años«, dice, en una entrevista con el sitio web Universo da Floresta. El agrónomo Edson Hiroshi, uno de los pioneros en el jardín orgánico en Brasil y coordinador del equipo técnico que participó en la ejecución de la iniciativa.

Además, según informaron en el sitio web Universo da Floresta – entidad que promovió el financiamiento de esta acción – fueron los propios residentes del campamento quienes llevaron a cabo la ejecución del huerto siguiendo las recomendaciones del equipo técnico.

Universo da Floresta

«Es muy agradable poder cosechar tu sustento de la tierra», dice la residente Suely Alves Moreira, una de las cuidadoras del huerto. «Los niños están cambiando la bolsa de bocadillos por zanahorias». Una de las actividades educativas del campamento es llevar a los niños a ayudar con el jardín.

Por otro lado, también informaron que el huerto orgánico no ocupa toda la cancha de fútbol y que aún queda una parte para las prácticas deportivas y culturales de los residentes, de igual forma muy importantes.

Universo da Floresta

Actualmente, los alimentos cosechados que sobran del campamento, son enviados a otros campamentos e incluso a hospitales locales.

¡El fútbol les dio una nueva alegría!