Por Lucas Rodríguez
5 octubre, 2021

Puede que Bevalyne Kwamboka se haya transformado en el foco de amargas críticas, pero su valor para señalar que no siempre tenía tiempo para cambiarse de ropa entre su trabajo y sus estudios conmovieron a las personas indicadas. Recibiendo de ellas una donación, pudo hacer crecer su negocio y aliviar su situación.

No cabe duda que uno de los aspectos más lamentables de las redes sociales, es la manera en la que parecen instigar la opinión de las personas, sin que antes hubieran leído detenidamente el contexto de la información a la que están reaccionando. En ningún otro espacio esto ocurre con tanta frecuencia como en Twitter, donde las batallas entre tuits ya han tomado proporciones legendarias. 

Cuando estas batallas tienen como centro algún aspecto de la cultura pop, o a lo sumo, a un personaje público, no resultan tan terribles. Pero cuando quien se encuentra en medio de la polémica es una persona como tú o como yo, la situación puede tornarse fea. 

@oloojl

Así fue con Bevalyne Kwamboka, una mujer joven de Kenya, que inspiró una de las discusiones más crueles en mucho tiempo.

Todo inició cuando fotografías de la mujer joven atendiendo un puesto de papas fritas se comenzó a difundir entre los tuiteros de su país. Algunas personas no se tomaron siquiera un segundo para querer saber más sobre su situación, atacándola instantáneamente señalando que estaba vestida “de manera inapropiada” para su trabajo. 

@oloojl

Lo que hicieron fue suponer que Bevalyne lo hacía por vanidad o para conseguir más clientes. La realidad era muy distinta.

La razón detrás de la vestimenta de Bevalyne es que va directamente desde terminar l a universidad a sentarse en su puesto a vender papas fritas. Al no tener un minuto para cambiarse de ropa (quizás incluso, tener una vestimenta adecuada para freír comida), Bevalyne simplemente realiza su trabajo vistiendo la ropa con la que va a sus estudios. 

@oloojl

Al conocerse esta historia, todos los que rogaban por respetar la vida de la mujer se sintieron reivindicados. Yendo un paso más allá, la senadora keniata Millicent Omanga le envió una cuantiosa donación a Bevalyne. 

@MillicentOmanga

Esta concistía en un pack de artículos para apoyar su trabajo. Entre ellos iba un delantal de cocina, con el que Bevalyne podrá realizar su trabajo sin tener que exponerse a los ataques de personas aburridas y frustradas que pasan demasiado tiempo en las redes sociales.

@MillicentOmanga

La historia de Bevalyne es una muestra memorable de que nunca podemos criticar a una persona sin conocer primero su historia y su contexto. Aunque en este caso, la atención que recibió terminó por ser vital para la situación de la chica.