Por Luis Aranguren
3 junio, 2021

Los encargados del delivery suelen estar envueltos en accidentes, pero este infante quiere que su papá vuelva a casa sano todos los días.

Trabajar en la calle no es nada fácil, las personas suelen estar expuestas a muchos peligros que aunque eviten, no siempre depende de ellos. En el caso de los delivery o repartidores, es estar constantemente en las vías, donde los accidentes de tránsito ocurren. 

No podríamos culpar a nadie, pero en ocasiones el apuro de los autos o los mismos repartidores hacen que sus días no terminen como esperaban.

Sabemos de Motos

Fue por eso que un mensaje colocado en uno de los bolsos de estos repartidores llamó la atención de los conductores que pasaban por la Región Central de Cascavel, en Brasil. El mensaje hecho con colores parecía ser hecho por el hijo del repartidor que trabajaba en la calle.

“Cuidado, mi papá”, decía el conmovedor mensaje que motivaba a todos a conducir mejor y pensar que del apuro solo quedaba el cansancio.

CGN

Según el medio brasileño CGN, días atrás se produjo un fuerte choque entre un automóvil y un motociclista que lamentablemente terminó con la muerte del conductor. El hecho conmovió a la ciudad de Cascavel, pues el hombre dejó a su esposa y a sus hijos sin un padre.

Es probable que al pensar en esto, el hijo de este motociclista repartidor se haya motivado a realizar el colorido cartel, para que todos tomen conciencia al conducir.

Uber Eats

Sabe que su papá trabaja duro, sin importar que llueva o truene y quiere verlo regresar sano a casa. Los conductores le contaron al medio que el mensaje les afectó y les ayudó a crear conciencia. Seguro manejarán con más precaución y sus días serán más agradables.

Las leyes de tránsito están pensadas en el bienestar de todos los ciudadanos, de forma que podamos usar nuestros vehículos automotores sin afectar la vida de otros.

Facebook / Beh Chia Lor

Respetarlas no solo es cuidar nuestra vida, sino también cuidar la de otros y sus familias que lo esperan en casa. Los delivery dependen del dinero que reciben por entrega y sin importar el peligro al que estén expuestos, siguen adelante. Gracias a ellos nuestras comidas llegan calentitas a nuestros hogares, sin vernos en la necesidad de salir de casa.

No tienen baños disponibles para ellos y mucho menos espacios decentes para comer, sin embargo, no se quejan y hacen su trabajo lo mejor que pueden porque tienen familias que lo necesitan.