Por Luis Aranguren
4 marzo, 2021

El niño estaba feliz de ser celebrado y sintió esta broma como una humillación, no pudo hacer más que romper en llanto.

Es probable que todos alguna vez hayamos sido víctimas en alguno de nuestros cumpleaños de la clásica broma de la cara en el pastel. Si bien nos suele dar risa, en ocasiones la persona que es celebrada no está en la disposición de ver cómo destrozan su torta.

En especial cuando eres niño y deseas que tu día sea muy especial, quieres quedarte con toda la atención y por qué no, ser admirado.

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Pero este pequeño no tuvo la suerte de que su día terminara de la forma más genial, pues su tía pensó que meter su cabeza en el pastel sería algo cool. Lo peor de todo es que lo tomaron incauto, pues le pidieron morder la torta en varias ocasiones para hacerlo caer en la trampa.

De la nada esa querida tía le había hundido todo su rostro dentro, lo que desató en él primero llanto y después la ira, según el video de TikTok.

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Aunque no justificamos que haya intentado golpear a su familiar en varias ocasiones, este niño no sabía cómo lidiar con la vergüenza que sentía, por lo que dar manotazos fue su mejor opción. Esto por supuesto antes de comenzar a desquitarse con la torta, y es que habían transformado su bonito pastel en la fuente de su molestia.

Por esto su tía lo tuvo que agarrar e intentar llevárselo, de otro modo no habría quedado nada que compartir con los invitados.

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El sitio web de Cocina Fácil de México advierte que estas prácticas pueden causar asfixia si llegan a entrar en las fosas nasales. Pueden tapar fácilmente estos hoyos y por su textura cremosa suelen ser difíciles de extraer.

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No sabemos cómo terminó el cumpleaños de este infante, lo que sí imaginamos es que pasó un mal rato innecesariamente. Esperemos que para los próximos cumpleaños le presten más atención cuando diga que no quiere tener la cara en la torta, pues eso se llama respeto.

Aunque se trate de una broma, siempre debemos saber la disposición que hay en otras personas al momento de recibirlas, pues todo puede terminar así o tal vez en un accidente indeseable.

En este caso el niño reaccionó con violencia y pudo ser controlado, algo diferente habría sido que un adulto se molestara del mismo modo. Se habría transformado este momento de felicidad en uno de pelea y por supuesto que no es la idea.

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Aunque muchos disfrutamos de estas bromas, debemos entender que para todos no es así y mucho más cuando hay niños de por medio.