Por Luis Aranguren
30 septiembre, 2019

El joven mexicano era pobre y tuvo que trabajar desde los 15 para seguir jugando. Ahora, le pagarán por hacer lo que le gusta el resto de su vida.

Cuando creas que los sueños no se hacen realidad, tal vez debas leer esta historia una y otra vez hasta que te convenzas, pues en menos de dos horas la vida de Octavio Becerra cambió. De ser un humilde pero orgulloso taquero de Jalisco (México), se volvió en un pitcher prometedor.

Desde joven tuvo que trabajar para poder mantenerse y con tan solo 18 años era el taquero, repartidor y demás dentro del negocio de su tío; pero eso no le impediría hacer lo que le gustaba.

Rieleros de Aguas Calientes

Octavio era un amante del béisbol, practicaba a diario y no fue hasta los 18 años que vio los resultados. Él era un lanzador innato, un zurdo con velocidad de 93 millas por hora, unos números dignos de jugadores de Grandes Ligas.

“Había acabado de lanzar y estaba un visor de Los Dodgers. Empezó a platicar conmigo, me preguntó cómo lanzaba, mis pitcheos, todo. Y me dice: ‘Pues espero tenerte una noticia pronto’. Y como a la hora, hora y media, dice: ‘Felicidades, ya te cerramos, para la siguiente semana firmamos’”.

-Octavio Becerra

Su papá fue un deportista amateur que le inculcó un gran amor por el deporte, por mala suerte, no tenía el dinero para darle todo lo que necesitaba. Era algo que Octavio no le reprochaba al contrario, estaba muy agradecido por enseñarle lo que sería el deporte de su vida.

Fue apenas el año anterior cuando Becerra debutó en la Liga Profesional de Beisbol Mexicano, el haber alcanzado esto tan rápido es algo que su equipo actual aplaude. Un grande de México llega a las Grandes Ligas, alguien que realmente trabajó duro para obtenerlo.

Rieleros de Aguas Calientes

Un golpe de suerte llevó a Becerra a jugar con uno de los mejores equipos del mundo, ahora le toca a él mantenerse ahí y hacer que todo su esfuerzo valga la pena.