Por Teresa Donoso
4 septiembre, 2017

Porque mereces saber si vale la pena escoger ese sabor que parece tan elegante.

Yo creo que todos hemos pasado por ese momento de duda cuando vamos por el pasillo de los helados: ¿qué sabor deberías llevar para el postre del almuerzo familiar? En general optamos por algo genérico que pueda gustarles a todos y nos decidimos por la vainilla o la frutilla. Pero dicha elección, en vez de hacerlo todo más sencillo, simplemente lo complica todo un poco más. ¿La razón? No existe una persona en el mundo que alguna vez no se haya cuestionado qué tan diferente puede ser la vainilla francesa del sabor a vainilla tradicional.

De partida, ese añadido de “francesa” lo hace sonar bastante elegante, algo que nos puede llevar a pensar que es la opción indicada si queremos impresionar pero… ¿es tan así realmente?

Según Mental Floss, la verdad es que eso de “francés” poco tiene que ver con el origen de la vainilla pues, de hecho, la planta crece cerca de la línea del Ecuador.

El portal The Kitchn indicó que, en realidad, todo se relaciona con la cantidad de huevos y estamos un tanto confundidos.

Sí. Hay huevos en la vainilla francesa. Según los expertos en el tema el helado de vainilla francesa tiene un color ligeramente más amarillo que el de vainilla normal y eso se debe a que este sabor lleva yemas de huevo para lograr dicho efecto. Eso, además, le proporciona una textura más cremosa al producto final y un sabor ligeramente más profundo.

¿Por qué se le llama “francesa”?

Según Mental Floss se debe a que fue Thomas Jefferson quien introdujo la receta en Estados Unidos, trayendo la idea consigo después de pasar un tiempo en Francia. De esa forma, no es la vainilla lo que viene del viejo continente, sino más bien la receta.

¿Y tú? ¿Qué vainilla prefieres? ¡Cuéntanos!