Por Lucas Rodríguez
27 noviembre, 2020

Un anciano en Milán, Italia, fue detenido por los guardias cuando intentaba llevarse comida sin pagar. Cuando dijo que lo hacía por hambre, el dueño lo dejó ir: le dijo que si volvía a tener hambre, que simplemente pidiera.

En la sociedad moderna en la que vivimos, damos por hecho que problemas como el analfabetismo o el hambre, son cosas del pasado, males que ya dimos por superados hace siglos. No es así. Especialmente las personas que se ven llevadas a vivir en las calles por una u otra mala vuelta del destino, en ocasiones se verán en la situación de tener que hacer frente a la muy triste y penosa situación de encontrarse sin algo para comer en sus manos. 

Es aquí donde recurrirán a los actos que esta misma sociedad que les prometió limitar el hambre, les prohibió realizar: el robo y el hurto.

Unsplash – Imagen Referencial

De seguro que esta es una acción injustificable, pero que el contexto adecuado la puede volver a lo menos, comprensible. Así fue lo que ocurrió con un anciano en Milán, Italia, luego de que fuera detenido por los guardias de un supermercado. Estos lo detuvieron porque las cámaras, así como lo que vieron ellos mismos, les indicaron el caballero estaba intentando robar del local. 

Cuando revisaron el botín del ladrón, se dieron cuenta que eran solo un par de hogazas de pan. Frente a eso, el gerente del local decidió no llamar a la policía y costear el robo desde su propio bolsillo.

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Antes de dejar ir a esta desgraciada persona, le quiso extender una mano, tanto como darle una lección:

“La próxima vez si tienes hambre no robes la mercancía sino ven y pregúntame”.

–Gerente de Corso Lodi Carrefour para Milano Today

La historia enterneció a muchísimos de los clientes del local, quienes aplaudieron las acciones del comprensivo hombre de negocios. A pesar de que robar es un crimen en todas partes, todos pudieron empatizar con el anciano: él no lo hacía por malicia, sino que para suplir la más básica de sus necesidades. Que el hombre pudiera hacer la diferencia entre un criminal avaro y esta persona desesperada, habla muy bien de él. Estamos seguros que ganó varios clientes esa tarde. 

Lo fuerte que golpeó y sigue golpeando la pandemia de COVID-19 a Italia, ha empeorado mucho algunas situaciones de desigualdad y pobreza que ya eran bastante graves. Personas como el anciano de la nota son uno de tantas personas que se vieron afectadas directamente por la crisis, perdiendo un empleo o la persona que los ayudaba, o indirectamente, perdiendo prioridad en la cadena de auxilio.