Por Lucas Rodríguez
16 enero, 2020

San Valentín se trata de compartir y disfrutar del amor… nadie dijo que no podía ser con un frapuccino.

La convención de decidir que cierto día u otro será especial, al punto de que incluso puede que no tengamos que ir a trabajar, o incluso, nos debamos comportar de una manera en particular, es algo de lo más peculiar. Incluso si es que uno decide no hacer caso e ignorar este u otro feriado, lo más probable es que solo te encuentres solo y aburrido, envidiando en secreto la diversión que están teniendo los que sí decidieron acatar este día especial. Tampoco hay que tomárselo demasiado en serio: hay que llegar a un equilibrio entre seguir la tendencia de los feriados, adpatándolos a la manera en la que a uno le gusta pasar las tardes. 

San Valentín es quizás uno de los más flexibles de todos. Lo único que nos exige, es pasar la tarde con nuestra pareja o persona a la que más queremos en todo el mundo. Cómo lo hacemos, dónde o con qué intensidad, depende de nosotros. Incluso, si leemos más al detalle las especificaciones de este día, se trata de compartir el amor. ¿Y qué pasa si ese amor lo sentimos más por una cosa que por una persona?

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Entra ahí Starbucks, con su oferta ilimitada de cafés especiales, capaces de enamorar hasta la persona más fría y enemiga de las emociones cálidas. Los cafés que conforman su menú ya son de por sí fascinantes, pero usando la creatividad (o una guía de menús como las que ofrecen los buenos de totallythebomb.com, puedes lograr una cantidad enorme de frapuccinos y bebidas secretas. Solo basta con que le des algunas indicaciones a ese amable barista que ya te conoce de nombre. 

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La más reciente creación con la que dieron, es algo que no pudieron evitar bautizar en torno al feriado más importante que está por llegar. Su nuevo Frapuccino de fresa cubierto de chocolate, cuyo nombre ya nos hace babear, puede ser el complemento perfecto para un plan de San Valentín exitoso.

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Para conseguir esta maravilla, debes comenzar por pedir un frapuccino de fresa, con crema de vainilla envés de leche. Sobre ello, debe ir crema batida y pedacitos de mocca. En la cima, de la misma manera que la estrella va en la parte más alta de los árboles de navidad, debe ir una fresa, iluminando el camino que nuestra boca seguirá para disfrutarlo. 

No necesitas nada más. Ni siquiera una pareja.