Por Pedro Juan
25 junio, 2020

Carl Barnes cultivó diferentes tipos en busca de los frutos ancestrales que existían antes de que las tierras fueran explotadas por las empresas. En 1992, logró que el maíz creciera de colores.

El maíz es uno de los alimentos más consumidos alrededor del mundo y justamente por eso llamó tanto la atención cuando apareció la popular mazorca Glass Gem. Totalmente comestible y de colores como los de un arcoíris, el producto se hizo famoso y la alta demanda logró que su producción aumentara, sin embargo, detrás de todo su éxito se esconde una peculiar historia: la de Carl Barnes.

El granjero de los colores

Barnes, quien falleció en 2016, comenzó una exhaustiva investigación sobre el maíz en Oklahoma, Estados Unidos, y cultivó diferentes tipos en busca de los frutos ancestrales que existían antes de que las tierras fueran explotadas por las empresas. Con el tiempo, pudo recolectar semillas de las distintas familias del maíz y mientras las plantas crecían se llevó la gran sorpresa.

Greg Schoen
Greg Schoen
Greg Schoen

Un arcoíris en su campo

Tras varios años, las mazorcas crecieron y se mezclaron entre ellas hasta resultar con decenas de colores, algo muy parecido a lo que ocurre con las papas antiguas cuyo ADN (por así decirlo) no está influenciado por ningún químico. Entonces, en 1992, logró que el maíz creciera de colores.

Greg Schoen
Greg Schoen

Greg Schoen, un granjero amigo de Barnes, se interesó por el extraño alimento y tras varias pruebas y plantaciones entre 2003 y 2007, se lanzó al mercado en 2013.

Un año antes, en 2012, una publicación a través de las redes sociales se hizo viral y allí fue cuando todo el mundo quedó en shock con sus tonalidades. Schoen compartió las semillas con la empresa especializada en el rubro Seed Trust y junto a su dueño Bill McDorman lograron ofrecerlas al público. Ahora se pueden comprar por Internet con un costo de $ 7.95 dólares.

Greg Schoen
Greg Schoen
Greg Schoen

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