Por Lucas Rodríguez
8 febrero, 2019

Es uno de los mitos más perdurables sobre beber alcohol. Desgraciadamente, la ciencia se ha tomado la molestia de probar que es completamente falso.

Por alguna razón, el consumo de alcohol es uno de las actividades que más llenas están de mitos y ‘técnicas’ que tus amigos te prometen van a ayudarte a no sentirte al día siguiente como que una familia de elefantes bailó polka sobre tu cabeza. 

Uno de los más difundidos y populares es el que dice que el orden en el que se consumen tus brebajes tendría algo que ver con la prevención de las temidas resacas. Que hay que ir subiendo de grado alcohólico, o que hay que partir fuerte y después ir bajando.

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Uno de estos mitos es que un vaso de cerveza antes de pasar al vino, sería la clave para prevenir una desastrosa resaca que nos tome todo el día recuperar. Nuevamente, la técnica sería el orden.

Un grupo de científicos aficionados al alcohol y la fiesta decidieron probar la veracidad de esta técnica. Investigadores de la universidad de Witten/Herdecke en Alemania sometieron a prueba el orden de cerveza seguido por vino, recurriendo a voluntarios a los que hicieron beber cantidades copiosas de ambos líquidos. 

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Divididos en dos grupos, los voluntarios variaron el orden en el que consumían sus bebidas alcohólicas. El primer grupo partió con cerveza y luego pasó al vino, y el otro todo lo contrario. Al día siguiente, los investigadores los consultaron sobre sus respectivas resacas, para luego cambiar a los asistentes de grupo. 

Las conclusiones fueron decisivas: lo único que afectaba la fuerza y frecuencia de las resacas de los voluntarios, era la cantidad de alcohol que habían bebido. El orden no jugaba ningún tipo de papel ni en su obtención ni prevención.

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Otros datos que obtuvieron fue que las características físicas de las personas no influían en ña intensidad de sus resacas. El peso, masa corporal o altura no servían para aligerar la resaca de nadie. 

El único patrón que emergió fue que las mujeres tienden a sufrir de resacas peores que las de los hombres y que además las obtienen con mayor facilidad que nosotros. Por otro lado, los hombres solemos beber en mayor cantidad, así que eso suponemos  que empareja la cancha un poco. 

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Así que la próxima vez que te encuentres en una comida o un bar, no te preocupes del orden. Lo único que importa es la cantidad.