Por Lucas Rodríguez
8 mayo, 2019

Una prueba más de que la estupidez humana no tiene límite.

El reto de Birdbox nos dejó a todos con la boca abierta. Pudimos ver a gente correr, lanzarse o incluso conducir vehículos con los ojos vendados. Claramente, se había tocado fondo. Luego vinieron unos un poco más de inofensivos, aunque bizarros i como el de maquillar papas. Pero si hay algo que el Internet y las redes sociales nos han enseñado, es que el límite están en la imaginación. En lo que a estupidez se refiere, al menos. 

Toda esa introducción es para presentar el nuevo reto que e está tomando las redes sociales: el ‘desafío de la cáscara’. No tiene mucha más ciencia que lo que se escucha: comer un producto sin quitarle antes la cáscara, o incluso envase, en el que viene envuelto. 

No es ni siquiera necesario citar artículos de expertos para dar a entender todo el riesgo que este desafío puede conllevar para la salud de quienes lo lleven a cabo. No solo las cáscaras funcionan como esponjas de microbios, encargándose de proteger el valioso interior de una fruta, sino que muchas veces no son comestibles por sí mismos.

Pero esto es sin tomar en cuenta los ejemplos más extremos de este desafío: los de las personas que están comiendo productos sin quitarles el envoltorio plástico. Ni siquiera voy a intentar explicar nada acá: el plástico NO SE COME. 

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Extraño los días en que los desafíos incluían el fin de reunir dinero para caridad