Por Lucas Rodríguez
17 noviembre, 2020

Todos creemos que es la carne o los ingredientes lo que la convierten en el plato más irresistible. Pero a veces, el secreto está donde menos nos lo esperamos.

Pareciera que parte del atractivo de una rica y jugosa hamburguesa, es la mezcla de lo fácil que son de hacer, con lo ricas que pueden quedar. Pero como cualquier hamburguesero profesional puede indicar, no es tan sencillo como llegar y poner una carne entre dos panes y rellenar el espacio con lo que sea que encuentres en el refrigerador. 

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Muchísimos factores intervienen para dar con ese sabor jugoso e inolvidable que una hamburguesa nos entregará. Desde la calidad y procedencia de la carne, así como la manera en la que sea preparada, así como el balance de sabores que logramos con los ingredientes, todos va sumando para esa ecuación exacta, que es el sabor exquisito. 

Hay un factor que para los expertos, es el que puede hacer la diferencia entre una hamburguesa buena. y una inolvidable. Un factor que la mayoría de nosotros pasaríamos por alto: nada menos que el pan.

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Te sorprenderá escuchar esto: para la mayoría de nosotros, el pan no es más que el soporte en donde dejamos la hamburguesa y sus ingredientes. Pero para los expertos, es el soporte que decidirá si todo funciona o es un total desastre. Las distintas clases de pan van sumando o restando a la clase de ingredientes que decidimos. Es clave saber cuál nos jugará a sabor y cuál nos puede jugar en contra. 

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Esta es una lección que mejor no olvidar: en muchos casos, las cosas que damos por sentado puede que sean las que harán la diferencia y decidirán si recordaremos o no ese momento.