Por Antonio Rosselot
9 septiembre, 2019

Este queso —originario del noroeste de Italia— no te emborrachará por sí solo, pero si lo acompañas con una copa de buen vino, ¡dicho objetivo es más que lograble!

Todos sabemos que las palabras «queso» y «vino» van totalmente de la mano: los franceses prácticamente nacen degustando esta combinación de delicias, por ejemplo. Pero en la ciudad de Treviso, al noroeste de Italia, se tomaron el concepto de «cheese & wine» bastante a pecho.

¿Por qué? Porque allí se produce el formaggio ubriaco, que significa literalmente «queso borracho» en español: una rueda gigante de queso remojada en vino tinto o pulpa de uvas.

Living in Italian

Lo que ahora es considerado como un lácteo tradicional y muy querido en la zona, tuvo sus raíces en un contexto bastante alejado al placer que genera: la Primera Guerra Mundial. En el año 1917, la armada del Imperio Austrohúngaro invadió el noroeste italiano después de vencer en la Batalla de Caporetto, y los soldados saquearon las calles de Treviso en busca de comida.

Formaggi Ocello

Pero ingeniosamente, los residentes de Treviso escondieron las grandes ruedas de queso en barriles llenos de restos de la uva usada para el vino. Una vez que los saqueos se terminaron, los trevigiani recuperaron los quesos escondidos y se encontraron con una interesante innovación gastronómica: el queso tenía una corteza gruesa de color morado y un agradable sabor a vino tinto.

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Al día de hoy, el «queso borracho» sigue siendo producido de la misma manera: las ruedas de queso local —principalmente Montasio, hecho con leche de vaca— son puestas a remojar en barriles con vino o pulpa de uvas. El tiempo máximo de curado del queso es de 150 días, es decir, 5 meses.

Una vez que está listo, se puede acompañar con pan o preparaciones frías, además de añadirlo en platos como el risotto. También se puede encontrar en algunos mercados a lo largo de Europa, por un precio que puede llegar hasta los 200 euros —unos 220 dólares—.

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Durante años, el formaggio ubriaco había sido una suerte de delicatessen oculta en el imaginario de comidas de Italia. Pero en los últimos años, los tours y rutas enfocadas en el vino del país —específicamente en la zona de Treviso— han levantado a este lácteo como una de las comidas más icónicas de la península italiana.

Il Latte

Para terminar: es muy difícil que el queso de por sí te emborrache, pero si lo acompañas con una copa de buen vino, se podría lograr el objetivo.