Por Lucas Rodríguez
22 mayo, 2020

La nueva imagen será la que acompañe a las nuevas generaciones. Es un cambio que los más veteranos de los cereales Kellogg’s tendremos que aceptar.

Quien fuera que haya dado con la idea de decorar las cajas de cereales que comíamos en la mañana con «mascotas», debe ser uno de los genios más importantes de la historia del marketing. No solo consiguió que varios generaciones de niños mañosos, que se negaban a tomar desayuno, se sirvieran un grande y contundente plato de cereales en la mañana, sino que también, nos entregó a unos compañeros para toda la vida. 

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No solo estaban ahí para nosotros a la hora de comer cereales. Muchos de nosotros también tuvimos peluches de las mascotas de los cereales. Comenzábamos el día con ellos y lo terminábamos en su compañía.

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Como todas las cosas en la vida, estos personajes tienen un ciclo. Incluso el ratón Mickey ha sufrido importantes cambios desde su primer diseño. Con las mascotas de los cereales la cosa no ha sido distinta. Lo primero fue que todos estos personajes cambiaron su diseño dibujado con lápiz y papel por un digital. Lo aceptamos, dándonos cuenta que ellos estaban evolucionando junto a nosotros. 

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Pero hoy nos toca hacer un cambio mucho más drástico. Una de las mascotas más clásicas de todas, quizás la más querida (con permiso del Tigre Toño, por supuesto) nos enseñó su nueva versión. Y debemos decir, es un cambio bastante drástico.

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Lo que nos impresiona un poco, es que el nuevo tucán Sam tiene un diseño completamente nuevo. En esencia sigue siendo el mismo, pero algunos cambios algo drásticos nos llaman la atención. No solo se trata de que es un trazo bastante distinto, sino que sus característicos colores ya no son los mismos. Su pico, con esas reconocibles argollas, ahora tiene un arcoíris, que parece capaz de cambiar con la luz. Lo que más ha impactado a algunos comentaristas de redes sociales, es el posicionamiento de su boca, que ahora parece salir del pico. 

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Puede que no nos resulte algo fácil de aceptar este cambio, pero debemos entender que no fue hecho pensando en nosotros. El diseño original del tucán Sam siempre nos acompañará en nuestras vidas. Pero llega un punto en que tenemos que dejarlo ir. Este nuevo Sam acompañará a los chicos pequeños durante su vida. Puede que en un par de años más, cuando lo vuelvan a remodelar, una nueva generación de adultos que se criaron con él también lloren el cambio. En ese momento, el círculo estará completo.