Por Pamela Silva
15 abril, 2019

Su mamá murió, su papá lo abandonó y su abuela hace lo posible por cuidarlos a él y sus dos hermanos, así que Jorge decidió conseguir dinero por sí mismo. Algo que ningún niño debería hacer.

Jorge es un niño mexicano de Huimanguillo, a quien su padre abandonó y su madre falleció. Él y sus dos hermanos quedaron al cuidado de su abuela, quien a pesar de lo mucho que los ama, no tiene el suficiente dinero para mantenerlos como corresponde a todos.

Así que Jorge, con solo ocho años, decidió salir de su casa y comenzar a buscar algún trabajo que le permitiera ayudar a su abuela y hermanos.

Felipe Garduza López es dueño de una carnicería cerca de la casa de Jorge, a donde el niño llegó preguntando por un trabajo.

Facebook Felipe Garduza

Garduza decidió contar la historia del pequeño en su Facebook, post que no tardó en hacerse viral por lo inusual y conmovedor del caso.

“Bueno, solo quiero contarles. Él es Jorge; hace exactamente una semana llegó a la carnicería y con mínimas esperanzas me preguntó: ‘¿aquí no tienes trabajo para mí, verdad?’. A lo que le contesté: ‘¿en serio quieres trabajar? Si quieres aprender a trabajar, quédate aquí ahorita’. Con una alegría inexplicable me dijo que sí, que volvería en cinco minutos, que solo le iría a avisar a su abuelita.

Como dijo, en cinco minutos regresó, y con todas las ganas del mundo agarró un cuchillo y se dispuso a aprender. Jorge es un niño que ha sufrido mucho, perdió a su mamá y su papá lo abandonó, su Abue lo cuida a él y a sus dos hermanos, ella es una persona de muy escasos recursos. El día que llegó a la carnicería le di comida y comió muy rápido, le pregunté que si había comido algo, a lo que me contestó: ‘sí, ayer, unas tortillas’. Créanme, me sentí muy mal y decidí que iba a apoyarlo y tratar de enseñarle este humilde oficio, porque sé que, primero Dios, le servirá”.

Y efectivamente, Jorge se quedó en la carnicería trabajando como aprendiz de carnicero por un sueldo como cualquier otro trabajador.

Facebook Felipe Garduza

“Quiero resumir esto en que allá afuera hay muchas personas sufriendo, muchos niños y niñas sin comida o ropa para vestir. En que no todos tenemos las mismas opciones, en que a esos niños que andan pidiendo un peso les demos un taco, ropa, juguetes y si podemos les demos trabajo.

Mi padre dice que al campesino no hay que darle el pescado, hay que enseñarlo a pescar. Ayer Jorge recibió su primer pago de la semana, no podría expresar su cara de felicidad, decía que nunca había tenido ese dinero”.

Por más que la actitud del niño sea admirable y conmovedora, nunca hay que olvidar que los niños no deberían tener que trabajar. Nunca, bajo ninguna circunstancia y es una gran pena que no todos tengan las mismas oportunidades.