Por Antonio Rosselot
7 abril, 2021

Autumn Cathey nunca esperó que esa jornada de risas y diversión terminara de manera tan trágica. Por lo menos aprendió la lección: los cócteles frutales son los más peligrosos.

Esta chica se convirtió en el nuevo objeto de risas y burlas en TikTok luego del video que publicó, cuya moraleja dice que no hay que beber muchas mimosas porque una nunca sabe lo que sucederá. Como pueden esperarse, el video no termina bien.

Esta joven, cuyo nombre de usuario es @autumncathey6, estaba con su familia y amigos bebiendo mimosas en un bar —para quienes no sepan qué es una mimosa, es un cóctel de champaña con algún jugo cítrico, generalmente de naranja—.

TikTok: @autumncathey6

En la dinámica, la chica aparece hablando a la cámara y diciendo: “Ésta soy yo después de cuatro mimosas”, con una voz arrastrada y pastosa que indicaba un nivel correspondiente a un 2 de 5 en la escala de borrachera. Los demás asistentes también hacen su respectivo conteo de cócteles.

La fiesta progresa y los niveles de embriaguez van aumentando progresivamente, tal como las mimosas. Así, podemos ver cómo Autumn Cathey avanza en su consumo: cuatro, seis y siete tragos, como un pozo sin fondo. Sin embargo, ese placer eléctrico de estar borracha con sus cercanos se iba a desvanecer de un costalazo, literalmente.

A poco de haber terminado la sesión de tragos, se ve a la chica subiéndose a los hombros de uno de los chicos que estaba presente en la ocasión; el primer indicio de que las cosas iban a cambiar.

TikTok: @autumncathey6

Y trágicamente así fue: acto seguido se ve a Cathey sentada en el asiento del copiloto de un auto, con la gran mayoría de sus dientes frontales superiores desaparecidos. La sangre invade su cara y las lágrimas corren por los ojos. Lo único que podemos pensar es que menos mal no vimos ese costalazo en el video.

TikTok: @autumncathey6

Luego de que el video se hiciera viral, miles de usuarios le preguntaron a la chica por su estado de salud, y si los doctores habían podido salvar su sonrisa. Ella respondió que sus dientes fueron pegados y “empujados a su lugar”.

Seguramente, en el futuro Cathey nunca más se despegará de una silla cuando tome mimosas. Si es que se atreve a hacerlo, claro está.