Por Antonio Rosselot
5 febrero, 2020

Ya ha sido implementada en algunos campus universitarios con gran éxito, y ahora sólo falta hacer presión para que pongan una en todas las esquinas de todas las ciudades del mundo.

Hay dilemas tremendamente complicados, y querer comerse una pizza en medio de la madrugada. Nadie te impide hacerlo —de hecho, más de alguno de nosotros lo ha hecho, no mientan—, pero el problema es que hay muy pocos lugares para comprar una pizza en la mitad de la noche, cuando ya son las 4 AM y todo está prácticamente muerto.

Pero hay una empresa que tuvo una genial idea que ya se está poniendo en práctica, y al parecer, va encaminada a ser un éxito rotundo: un cajero automático en el cual tú ingresas el dinero, marcas tu elección y ¡paf!, te aparece una pizza fresca y recién hecha para devorar.

En una primera instancia, esta iniciativa implementada por la empresa Pizza ATM fue instalada en campus universitarios, siendo la Xavier University (Louisiana) la primera en disfrutar de esta maravilla en 2016. Luego la siguió la Ohio State University el año pasado y la última en sumarse fue la University of North Florida, que instaló el “cajero” para que algunos de sus estudiantes tuvieran más opciones de cena en aquellos días de estudio nocturno.

“La realidad es que en este área particular del campus, los 500 estudiantes que viven aquí no tienen más opciones que las clásicas máquinas expendedoras que venden golosinas y refrescos, mientras que nuestros estudiantes de otras áreas tienen buenas oportunidades para comprar platos calientes a eso de las 3 de la mañana”.

Vince Smyth, vicepresidente de Administración y Finanzas de la UNF, a Jacksonville.com

Pero ojo, que los cajeros no hacen todo el trabajo. Los encargados de la cocina de cada campus tienen que preocuparse de reponer ingredientes y dejar la masa preparada, tal como indica el sitio web de Pizza ATM. Y lo mejor de todo, es que aceptan pagos con la beca de alimentación que generalmente dan todas las universidades.

¿Quién quiere volver a la universidad? ¡YO!