Por Antonio Rosselot
4 enero, 2021

¡Nada más placentero que una cacerola lleno de queso derretido para calentar el cuerpo y el alma! Y bueno, si no hace frío, también sirve.

Los fríos invernales están atacando a gran parte del hemisferio norte, y nuestros hermanos y hermanas de allá arriba probablemente agradezcan esta receta que les compartiremos ahora.

No es ninguna sorpresa, más de uno hemos visto o probado este plato, pero no es algo muy común para preparar en casa. Hablamos de la clásica fondue suiza, esa cacerola llena de queso derretido a más no poder. Es el placer y la lujuria hechos comida.

Además de los varios tipos de queso que lleva —y que pueden variar según gusto y presupuesto—, esta receta es genial ya que es muy versátil en cuanto a los ingredientes para sumergir: comúnmente son trozos de pan, pero también se pueden usar bastones de zanahoria, apio, tomates, brócoli… lo que sea.

En esta ocasión y por cortesía de BBC, les traeremos la receta clásica y tradicional de la fondue suiza, que lleva quesos gruyère y emmental y una pequeña pizca de licor kirsch para añadir un amargor que balancea la potencia de los quesos. ¡Comencemos!

BBC

Ingredientes (para 4 personas)

– 1 diente de ajo, partido por la mitad

– 290 ml de vino blanco seco, tipo Sauvignon Blanc

– 1 cucharadita de jugo de limón

– 225 gramos de queso emmental, rallado

– 225 gramos de queso gruyère, rallado

– 1 cucharadita de maicena

– 1 cucharada de kirsch o brandy (opcional)

– Trozos de pan en cubos, para sumergir

Animal Cooking

Preparación

1. Frotar las mitades del diente de ajo contra el fondo de una cacerola, cosa de que quede cubierta y fragante.

2. Añadir el vino blanco y el jugo de limón a la cacerola y calentar hasta que hierva. Bajar intensidad del fuego e incorporar gradualmente los quesos hasta que se derritan, revolviendo constantemente con una espátula.

3. Mezclar la maicena con el kirsch/brandy (o agua) hasta que no haya grumos e incorporar a la mezcla de quesos. Cocinar a fuego lento hasta que la mezcla esté suave, sin dejar que hierva para que no se queme.

4. Usando brochetas (pueden ser las clásicas de madera o de metal), pinchar los cubos de pan y sumergirlos en el queso antes de servir.

¡Imposible resistirse al queso en su máxima expresión!