Por Lucas Rodríguez
30 octubre, 2019

¿Cuándo alguien se ha podido controlar de no comerse todos los chocolates en un solo día?

Contar los días que faltan hasta que llegué un momento que adoran es una gran manera de enseñar a los niños tanto el funcionamiento de los números y los días, como algo de paciencia (una virtud que no digamos que es el fuerte de ellos). Pocos días especiales del año son esperados con más ansiedad por los niños que la navidad. La verdad es que no tenemos cómo culparlos: fuimos nosotros, los adultos, los que decidimos crear un día en particular, en el que nuestros hijos recibirán un montón de regalos de sus seres queridos, sin tener que hacer nada a cambio (eso de portarse bien es el mínimo absoluto y todos sabemos que de todas maneras no lo respetan demasiado)

Una gran herramienta para brindarle este aprendizaje a los niños es por medio de lo que se conoce como un «calendario de adviento». Estamos hablando de esas cajitas de cartón con varias aberturas. Marcadas cada una con un día (generalmente, yendo desde el 1 de diciembre al 25), esconden un chocolate pequeño, que servirá como premio al niño por haber esperado y respetado el paso del tiempo.

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Existen muchos tipos de calendarios como este, rellenos de todo tipos, colores y sabores de chocolates. Pero debemos decir, que la sola idea de tener que considerar uno que adentro lleva los bombones Ferrero Rocher, esos con frutos secos y un chocolate suave en su interior, puede que sea la gota que rebalsó el vaso.

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No solo no vemos posibilidad alguna de que un niño sea capaz de resistirse a la tentación, sino que no nos parecería raro empezar a enterarnos de noticias de que los hijos están denunciando a sus padres al descubrir que asaltaron sus calendarios de adviento. Sabes que no estás haciendo un buen trabajo en enseñarlo de ética y moral a tu hijo cuando tu pareja acaba de asaltar su despensa.

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Como siempre acá en UPSOCL nos preocupamos de mirar el vaso medio lleno, quizás esto es una oportunidad para entregarle una doble lección a los niños. Por un lado, que deben aprender a esperar y tener paciencia en la vida. Y por el otro, que si incluso sus propios padres son capaces de robarles, no se pueden fiar de nadie en la vida. Es una lección un poco oscura, pero bueno. ¡Feliz Navidad!