Por Lucas Rodríguez
19 octubre, 2020

La Fundación Leo Messi apoyó muchos planes de caridad y ayuda desde Latinoamérica a África. Para ofrecer ayuda, Messi no discrimina.

Para muchas personas que luchan día a día por hacer del mundo un lugar un poco más equitativo, la cantidad de dinero que ganan las estrellas del deporte es una cifra que les resulta prácticamente obscena. Es cierto que los jugadores de los mejores equipos del mundo representan a lo mejor de los deportistas de todo el mundo, pero aun así, cuesta aceptar que ganen miles de millones de dólares por jugar partidos de noventa minutos. Lo que no se toma en cuenta, es el trabajo de caridad en el que muchos de estos deportistas de elite ocupan sus ganancias. 

@lionelmessi__official__

Varias veces hemos escuchado de las fundaciones en que los deportistas devuelven a las comunidades que los vieron crecer. Dicho eso, hay un nombre que se repite con mucha frecuencia cuando se hablan de estos temas. Al menos con la misma frecuencia con la que se menciona su nombre cuando se discute sobre cuál es el mejor futbolista de la actualidad. Ese nombre es Lionel Messi. 

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El delantero del Barcelona y capitán de su selección mantiene un trabajo activo por medio de su Fundación Lio Messi. Sus trabajos de caridad incluyen ayudar a niños con discapacidades en Inglaterra, así como financiar el desayuno de una cantidad enormes de niños en un país muy lejano a los que frecuenta el astro del futbol. 

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Es en Mozambique, un empobrecido y vulnerable país de África, donde la Fundación Lio Messi realiza una de sus acciones más bellas. Por medio de los vastos recursos de Messi, 15 mil niños de ese país reciben un desayuno todas las mañanas. Debido a que en muchísimos casos, los jóvenes de este país deben viajar para ir al colegio, en muchos casos con los estómagos vacíos, llegar ahí y encontrarse con un plato de comida es un verdadero regalo del cielo. 

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El esfuerzo de caridad es coordinado entre la fundación de Messi y un misionero argentino llamado Juan Gabriel Arias, quien es un párroco de la iglesia San Benedito de Magundze, a 240 kilómetros de Maputo, la capital y ciudad más avanzada de Mozambique. Su trabajo está enfocado en los niños de las comunidades rurales, quienes sueñan con recibir una educación, así como la nutrición necesaria para crecer, y así poder ayudar a sus familias o incluso, seguir estudios y cambiar las opciones de su futuro. Sin la manita que les da el delantero estrella del Barcelona, quizás no podrían siquiera soñar con ello.