Por Lucas Rodríguez
24 marzo, 2021

El productor de Junin, Argentina, llevaba ya bastante tiempo viendo cómo los malos precios arruinaban su negocio. En lugar de simplemente botar las cosechas, dejó que sus animales tuvieran un gran día.

Sin meternos demasiado en una situación compleja y difícil de explicar, no es erróneo señalar que Argentina está pasando por un momento difícil. Los problemas económicas ha tornado la economía en una situación difícil de predecir, lo que está teniendo consecuencias duras para todos los habitantes de ese bello país.

Unsplash – Foto Referencial

Los problemas cotidianos que esto ha creado, incluyen los malos precios a los que los productores locales han tenido que vender sus cultivos.

Marcelo Aguado era uno de estos. Hace tiempo ya que tenía que lidiar con los magros precios a los que vendía la producción de su finca en Algarrobo Grande, Junín. El problema no solo no parece tener una solución muy simple al corto plazo, sino que también, le había creado una situación complicada en la actualidad. 

Clarin

Enfrentado a la decisión de vender su producción de uvas y vino a un precio en el que apenas recuperaba lo invertido, Marcelo optó por convertir sus plantaciones en una fuente de felicidad. Si no iba a darle satisfacción a él, al menos se las darías a su ganado. 

Clarin

Fue así como una situación triste, e incluso angustiante, se transformó en una celebración para las vacas, toros y terneros que viven en el sitio. 

“Con los precios que tenemos en el mercado, que viene desde hace varios años siendo muy malos, con plazos de hasta un año y medio para cobrar la uva desde las bodegas, con la falta de mano obra para levantar la cosecha o la inversión en la máquinas. 

He sembrado alfalfa entre medio de la viña y las plantas que quedan voy a dejar que se vayan secando, aprovechando el racimo que van dando para que las vacas lo coman.”

–Marcelo Aguado para Clarín

Muchas veces, puede que tomar una decisión no nos otorgue la solución al problema por el que estamos pasando. Pero por lo menos, nos dará una felicidad al margen de este problema. En el caso de Marcelo Aguado, el que sus vacas se comieran la cosecha de uvas, no evitó que le pagaron pésimos precios por ella.

Clarin

Lo que sí hizo, es que por lo menos convirtió sus cultivos perdidas en una fuente de satisfacción para alguien; a lo menos, no tuvo que acarrear los sacos de comida para esas vacas glotonas.