Por Javiera Oliden
14 septiembre, 2017

Fue el encargo más sorprendente que le ha tocado.

La pastelera Natalie Burnett está acostumbrada a hacer pasteles por encargo, en los que trata de plasmar la visión de sus clientes. Pero su experiencia no la había preparado para tener que hacer uno de sus últimos pedidos: un pastel con figuras de parejas desnudas hechas de fondant, teniendo relaciones íntimas.

El pedido era de un cliente anónimo, pero que era  de un grupo de “swingers”, o personas que hacen intercambio de pareja. Las instrucciones exactas eran que el pastel debía ser “limpio pero atrevido”.

Así se veía durante su proceso de ensamblado.

Mercury Press and Media Ltd

Su primera reacción fue la sorpresa, y ruborizarse.

Pero mostrando una ética de trabajo impecable, y una profesionalidad y madurez que no tendrían todos los que aún tenemos mentes de niños de 13 años, ella se puso a trabajar sin desmoronarse en risitas cada rato.

Lo que es más, dice que durante el proceso hasta lo encontró relajante.

Aunque el proyecto tenía sus dificultades. Primero tenía que plasmar a las personas desnudas, sobre las que había recibido sobre tipos de cuerpo y número, pero no posiciones, que dejaron a su imaginación.

Eso incluía las partes íntimas de las figuras, que no quiso simplemente “pixelar”:

“Cuando llegué a esas partes pensé, si lo voy a hacer, lo voy a hacer bien. Así que las puse también”.

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Y más importante aún, como es madre, gastaba tiempo asegurándose que no quedaran en cualquier lado.

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¿Su parte favorita del producto terminado? La taza de té. Que también era parte del pedido. Ciertamente le da un toque de sí, estamos haciendo esto, pero también estamos relajados.

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No queremos juzgar, pero quién sabe que pensaría Freud del acto de comer una representación de uno mismo teniendo relaciones con otras personas. Probablemente le daría para todo un libro.

¿Qué te parece este pastel?