Por Antonio Rosselot
22 julio, 2021

“Todos mis amigos me molestan por beber cerveza aguada, pero yo digo: ‘Hey, salvó mi casa'”, comentó Chad Little (EE.UU), el héroe de la jornada.

Cuando Chad Little se levantó el 19 de agosto pasado en su casa de Vacaville (California, EE.UU), nunca pensó que iba a terminar el día salvando su casa de un segundo incendio en cinco años, y menos de la forma en que lo hizo.

De acuerdo a la información entregada por The Mercury News, Little se tuvo que enfrentar al voraz fuego de los incendios forestales que afectan hoy en día a California, especialmente al condado de Solano, donde el hombre tiene su hogar.

Chad Little

Chad y su familia estaban preparados para lo peor, sabiendo que había muchas posibilidades de que las llamas se esparcieran sin control y llegaran a su residencia, ubicada en la zona de Pleasants Valley Road, a las afueras de Vacaville.

Todos tenían sus maletas listas para partir, pero cuando las primeras llamaradas llegaron a consumir la propiedad, Chad se negó a dejar el lugar.

“Muchos amigos y mi familia insistieron y pelearon para que me fuera de allí, pero yo no iba a hacerlo. Pasaron cinco años para llegar a este punto, no voy a comenzar de nuevo desde cero”.

Chad Little a The Mercury News

Chad Little

Resulta que esta residencia tenía un significado especial para el hombre, ya que como mencionamos antes, ya había perdido su casa en un incendio accidental en 2015. Todo se habría originado por una falla en un ventilador del ático, el que hizo fuego y quemó la residencia completa. Afortunadamente, su familia se salvó.

Tras cinco años lidiando con juicios y compañías de seguro, estaba claro que Little no se iba a rendir así como así. Además, estaba tranquilo ya que tenía conexiones de agua y grifos para las mangueras y así apagar él mismo las llamas. Pero cuando se dio cuenta de que el gobierno distrital había cortado el agua, se dio cuenta de que estaba en problemas.

Luego de intentos en vano con cubetas pequeñas de agua, Little vio que las llamas estaban llegando a su pequeño taller —que contenía sus herramientas de trabajo diario— y entró en pánico. Por lo mismo, decidió usar lo primero que vio para evitar la propagación del fuego: un paquete de 30 latas de cerveza Bud Light.

Con una inteligencia realmente increíble —sobre todo estando bajo la presión de evitar que se queme tu casa—, Little decidió hacer pequeñas perforaciones en las latas para dirigir los pequeños chorros controlados hacia las llamas.

Las latas de cerveza cumplieron con creces su cometido: le permitieron a Little controlar las partes más críticas del incendio hasta que pasó un camión de bomberos por el sector, el que se encargó de apagar todo y calmar el ambiente.

Si bien el estacionamiento de su casa terminó completamente quemado —igual que algunos de los autos familiares—, Chad logró que su familia pudiese retornar a una casa aún en pie.

Chad Little

Y claro, imaginamos también que de ahora en adelante, en la residencia Little siempre habrá cerveza por montones. Quién sabe cuándo podría ser de buen uso nuevamente…