Por Camilo Morales
2 marzo, 2021

Además de pan casero, la tienda “Lo de Leo” también tiene alfajores, empanadas y productos típicos de Argentina, como facturitas.

La pandemia de COVID-19 puso a prueba a todo el mundo, y no solo en materia de salud pública, sino que también en el sentido financiero. Y es que muchas personas perdieron sus empleos y se vieron atadas de manos con respecto a sus negocios, sobre todo quienes trabajan en áreas como turismo, restaurantes o bares. Eso obligó a muchos a emprender en nuevos rubros.

Pero el caso de Leandro Piragini, un argentino de 50 años que vive en Zaragoza, España, desde hace dos décadas, rozó con esa realidad. Según el medio Heraldo la idea de comenzar un emprendimiento comenzó en diciembre de 2019, unas semanas antes de la notificación de los primeros casos de coronavirus en Europa.

Camino Ivers

Esta coincidencia casi desmorona su proyecto y tuvo que esperar un par de meses para poner en marcha su negocio, que originalmente iba a ser de pizzas. Así, se planeó reinaugurar el local en marzo, pero la pandemia diría lo contrario.

¡Cómo iba a imaginar que fuese a ocurrir algo como esto, una pandemia mundial! (…) Parecía una broma“, contó Leandro a Heraldo, luego de que tuviera que volver a posponer la fecha de inauguración por el avance de los contagios, que terminarían transformando el escenario español en una tragedia.

Y es que para Leandro esta era una de las únicas alternativas para enfrentar la cesantía, y además la inminente pandemia. Esto porque antes trabajó en hostelería como camarero, pero contó que tuvo un complicado accidente “en el que casi pierdo una mano y fue francamente muy complicado, sobre todo el proceso de recuperación“.

Facebook Lo de Leo

Además, explicó que “con 50 años no es fácil encontrar trabajo, menos aún en el sector de la hostelería“. Por ese motivo, quiso juntar su pasión por la panadería, las pizzas y la pastelería típicas de Argentina y lo materializó en su tienda “Lo de Leo“.

Tengo desde alfajores rellenos de dulce de leche o de maicena hasta las típicas facturas argentinas -un tipo de bollería típica”, detalló Leandro, cuyo nombre de su negocio dice que es una expresión “típica” de su país.

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La pandemia también significó un cambio en la forma de atender, pero con las cuarentenas y el distanciamiento social, según Leandro “la gente se ha acostumbrado a llevarse la cena a casa, nuestras formas de consumo han cambiado y el frío ha hecho mucho. Cualquier fin de semana apetece llevarte una pizza casera a casa“.

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Así, “Lo de Leo” se ha transformado en un negocio icónico de su barrio, gracias a sus productos frescos. También Leandro cree que “la gente se ha acostumbrado a no salir del barrio y prefiere ir a la tienda de siempre que a las grandes superficies por evitar las grandes aglomeraciones“.