Por Antonio Rosselot
27 noviembre, 2019

El tailandés Sila Sutharat lleva 20 años cocinando sus pollos de esta manera, usando grandes paneles de espejos donde se refleja el calor solar. ¡Una técnica efectiva, ahorrativa y muy sustentable!

Tailandia es un país lleno de misterios culinarios, condimentos exóticos y sabores cautivantes. Su cocina es conocida a nivel mundial por lo deliciosa que es y por sus particulares técnicas de preparación, que siempre involucran fuego alto, carne y verduras. Ante la precariedad que hay en algunas de sus zonas, los tailandeses siempre dan con formas de cocinar aprovechando lo que se tiene.

Bajo esa premisa, les contaremos la historia de Sila Sutharat, un hombre oriundo de Phetchaburi que, en su pequeño puesto al costado de una carretera, ofrece ricos platos de pollo asado cocinados al sol.

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Y no, no es como que Sila deje los pollos a la intemperie y se demoren 6 horas en cocinar, sino que el tipo inventó su propio horno natural: una suerte de pared con 1.000 espejos, los que ajusta de posición para concentrar el reflejo del sol en la comida. Cuando el día está caluroso, cocinar un pollo a la perfección con el método de Sila demora sólo 12 minutos.

Este horno no convencional tiene muchísimas ventajas: ahorra dinero a su dueño, prácticamente no contamina, es un espectáculo de por sí y, además, el pollo queda cocinado de manera mucho más pareja. Pero fuera de las loas que ha recibido, el invento de Sila le significó recibir un grado honorífico de ciencias por parte de una universidad local.

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«Me sentí muy orgulloso, porque apenas terminé el cuarto grado en la escuela».

Sila Sutharat a Ozy

Sutharat diseñó y construyó estos masivos paneles por su cuenta en 1999, después de haberse dado cuenta de que el calor del sol se reflejó en él tras rebotar en un bus que iba pasando por el sector. Si bien siempre había cocinado su gai yang —popular plato tailandés a base de pollo— en una parrilla clásica a carbón, decidió tratar de aprovechar la luz del sol.

IG: @___hn0517

Su decisión vino en el momento acertado, ya que en esa época, los combustibles como la gasolina y el petróleo estaban subiendo mucho de precio, además de que los proveedores de madera estaban bajando su producción.

Durante las últimas dos décadas, Sila se ha mantenido alimentando a los locales con su pollo cocinado al sol. Después de que sus enormes aparatos trascendieran en internet, gente de todo el país e incluso de afuera han llegado a visitarlo.

IG: @___hn0517

Y para los que no comen pollo, no hay drama: Sila también ofrece patas de cerdo asadas al sol. ¡Un servicio muy completo!