Por Florencia Lara
2 mayo, 2022

“Al calor del sol y con la ropa sucia en una finca, igual me imaginé un día levantando el cartel de ingeniero electromecánico”, fueron las palabras que se dedicó a sí mismo Joel, cuando tras cinco años de estudio, pudo levantar orgulloso su diploma y gritarle al mundo que era profesional.

Para algunas personas, es lógico pensar que tras terminar la escuela, continuarán en la universidad, olvidando que no todos pueden tener la oportunidad. Ese de hecho, era el destino que le esperaba a Joel luego de que su familia entrara en una crisis económica, pero contra todo pronóstico, ya tiene su diploma en la mano.

Joel Sánchez

Joel Sánchez vive a las afueras de Mendoza, Argentina, junto a su madre y hermanos. Hace unos años atrás, también habitaba en el hogar su padre, pero cuando Joel era pequeño, desgraciadamente este falleció. Tras su muerte, la familia del joven argentino no solo encontró dolor, sino que también se hundieron en una gran crisis económica.

La madre de Joel comenzó a limpiar casas de otras personas, mientras el joven y sus hermanos, aprovecharon la riqueza natural de la zona y comenzaron a trabajar como temporeros de uvas.

Joel Sánchez

De diciembre a abril, Joel y sus hermanos sacaban una por una las uvas. Pero, era un rubro competitivo, ya que los empleados eran pagados según la cantidad de fruta cosechada.

“Éramos menores y fue la única salida que encontramos para ganar dinero. La tarea era muy sacrificada pero aprendí mucho, le tomé la mano y pude terminar la secundaria”.

Joel Sánchez a Los Andes.

El joven mendocino, sentía que la única manera de honrar a su fallecido padre, era finalizar sus estudios e ir a la universidad: Quería ser ingeniero electromecánico. “No es para ti, esta carrera es para otro tipo de gente”, “Es muy caro estudiar eso”, “No pierdas el tiempo en eso, anda por otro camino”, son los comentarios que recibía Joel al comentar sus planes.

Pero, Joel hizo caso omiso. Cuando terminaba la temporada de uvas, cambiaba los guantes de cosecha por los de automóviles y trabajaba en un taller de pintura para coches.

Joel Sánchez

Tras años de esfuerzo, Joel logró entrar a la universidad, y mientras aún era estudiante, aplicó a una pasantía en la constructora Cartellone. Sorprendentemente, a pesar de no tener el título, la empresa lo contrató. Poco tiempo después la misma fábrica entró en crisis y lo despidieron.

“Conté mi historia y quedé seleccionado enseguida, me apuntalaron y me dieron todas las posibilidades para que jamás abandonara mi carrera. Siempre estaré agradecido”.

Joel Sánchez a Los Andes.

El dinero de su despido, Joel lo utilizó para pagar el restante de universidad que tenía por delante. Además, a los pocos meses, fue contratado por Arcor, una empresa famosa de Argentina por la producción de golosinas.

Joel Sánchez

Luego de años de esfuerzo, Joel pudo levantar su título de ingeniero. Y todo comenzó en los campos de uva de la ciudad de Mendoza.

“Luego de 5 años y 4 meses mi vida cambió para siempre. Todos los prejuicios quedaron atrás, que era una carrera infinita, que perdería tiempo y que se necesitaban recursos. Al calor del sol y con la ropa sucia en una finca igual me imaginé un día levantando el cartel de ingeniero electromecánico”.

Joel  Sánchez a Los Andes.

Joel Sánchez

Hoy el joven ingeniero, no solo desea el éxito en la vida, sino que también quiere que todos los chicos como él luchen por sus sueños.