Por Luis Aranguren
18 junio, 2020

El motivo fue que se cansó de cuidarlo y consideró que la mejor opción era hacerlo alimento. Ningún otro miembro de la familia probó un solo bocado.

Cuando tenemos una mascota en casa se vuelve nuestra adoración y nos gusta consentirla, sin importar el tipo de especie que sea. Lamentablemente nuestra familia en ocasiones no lo toma con el mismo sentido y cariño, el problema está cuando la indiferencia se transforma en desprecio.

Esto le sucedió a un hombre llamado Bayu quien desde hace 4 años tenía a un pez arowana, el cual es de mucho valor monetario pero para él era más importante lo sentimental.

Instagram / Solokini

El problema fue cuando se encontraba fuera de la ciudad y de repente llegaron a sus celulares unas fotos que lo dejaron traumado. Su hermano le envió como su padre preparaba y freía el pescado para el almuerzo, todo sin su permiso.

“Mi arowana fue frita por mi padre. Lo compré en Jatinegara, tenía unos cuatro años y me había acompañado en Cikarang durante dos años. Lo traje a casa pero mi padre no lo cuidó porque es flojo y terminó friéndose para comer».

-Bayu

El motivo de su padre para transformarlo en alimento fue que no lo quería, esto entristeció mucho al joven que a la distancia no pudo hacer nada para salvarlo. Cabe resaltar que este pez arowana tiene un valor de más de 140 dólares lo que se traduce a 2 millones de rupias aproximadamente, en la economía de Indonesia eso es mucho dinero según Solokini.

Instagram / Solokini

Él lo tuvo desde pequeño pero al crecer lo llevó a casa de sus padres con la esperanza de que pudiese vivir en una pecera más grande. Al parecer su progenitor no tenía la intención de cuidarlo y lo alimentaba con lagartijas incluso, cuando este pez solo se alimenta de grillos y ciempiés.

“Durante el tiempo que pasé allí, mi pez no fue atendido hasta que se le cruzó el ojo. Me operaron los ojos, gracias a Dios me recuperé de nuevo. Entonces recibí la noticia de que mi padre frió el pescado”.

-Bayu

Lamentablemente no pudo hacer nada por salvarlo así que está intentado olvidar aquel acto de maldad, mientras intenta perdonar a su padre. También agradeció a su familia por no unirse en el «festín» de su papá, pues aunque fuese un simple pez era importante un miembro importante de su vida.

Instagram / Solokini

Seguro si su padre le hubiese notificado que no tenía la intención de cuidar del ahora pescado, Bayu habría buscado otro hogar temporal y ya estuviese de regreso con su amigo del mar.