Por Catalina Maldonado
25 marzo, 2021

Con la pandemia por coronavirus complicada en Brasil, Maria Eduarda olvidó el vals y el vestido de gala, y decidió invertir todo el dinero de su celebración en comida para el personal médico que batalla en primera línea.

Ya ha pasado más de un año desde que la pandemia no ha dado tregua en el mundo, el mensaje que nos han entregado es a seguir cuidándonos, evitar las reuniones sociales y usar la mascarilla, pues si nos cuidamos, también estamos ayudando al personal de salud que ha dado su vida por protegernos.

En ese sentido, una joven brasileña ha dado el ejemplo tras suspender su ansiada fiesta de 15 años y pasarla entregando comida de cumpleaños a todo el personal médico de la primera línea de su ciudad. 

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Pese a que el sueño de Maria Eduarda Dorneles era estar vestida de gala y bailar el vals, producto de la pandemia ese sueño se veía muy lejano y por eso, tomó la madura decisión de dejarlo de lado y pensar en una nueva forma de celebrar de manera simbólica. 

Por eso, le presentó su nueva y solidaria idea a sus padres: quiso armar “regalos de cumpleaños” de todas formas, pero esta vez no sería dirigidos a sus invitados, si no que los llevaría directamente al personal de salud que combate el coronavirus. 

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En bolsitas con comida salada y dulce, y un trozo de pastel obviamente, la joven con mucho cuidado preparo los “souvenirs” de su cumpleaños para ir a entregarlos a aquellos que han trabajado sin descansar.

“Sigo todas las noticias de mi ciudad y vi que la situación en los centros de salud era muy difícil, especialmente para los médicos, enfermeras y otros empleados. Entonces, decidí que mi fiesta sería diferente a la que había planeado y que me haría mucho más feliz. Decidí que mis invitados serían los profesionales de la salud“.

—cuenta Maria Eduarda Dorneles para GZH—.

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Un lunes, María Eduarda fue autorizada a acudir a la sala de emergencias de Eldorado do Sul, que se había transformado en un área dedicada para el coronavirus. Allí, se entregaron 40 rebanadas de pastel y 40 bandejas saladas a todos los que trabajan en el lugar. El empaque venía con las palabras: “Souvenir, 15 años, Maria Eduarda”.

El personal estaba agradecido

Tras el reparto de las golosinas y el pastel, la trabajadora social de salud María Aparecida Ledesma, de 48 años —quien trabaja a diario en el hospital ayudando a pacientes y familiares con coronavirus— dijo que se siente agradecida por el estímulo positivo que les dio María Eduarda. 

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Además, se mostró entusiasmada porque jóvenes como ella sigan respetando la pandemia: “Vemos muchos chicos en fiestas, sin mascarilla, que terminan exponiéndose y pueden contagiar a otras personas. Entonces, ver a una joven como María Eduarda, consciente del problema y agradecida por nuestros esfuerzos diarios en la primera línea, da esperanza. El sentimiento es de gratitud por lo que hizo”.

Un trozo de pastel puede sacar sonrisas a cualquier, más en momentos como estos.