Por Constanza Suárez
13 noviembre, 2020

Kristina, de 19 años, perdió su trabajo en una guardería por la pandemia y empezó su propio negocio. Entonces contrató a personas como ella, que normalmente tienen problemas en encontrar un empleo.

La pandemia mundial de coronavirus obligó a muchos ciudadanos del mundo a reinventarse. La perdida de empleo, la virtualidad, entre otros elementos, cambiaron por completo el panorama. Pero esto también ha sido sinónimo de bondad, compañerismo y humanidad. Ayudarse entre todos ha sido clave para superar los efectos colaterales del COVID-19.

Una joven de 19 años llamada Kristina de Fayetteville, Carolina del Norte, Estados Unidos, tuvo que dejar de trabajar como voluntaria en una guardería local por la pandemia y como muchos, decidió comenzar su propio negocio. Aunque a los padres de Kristina les preocupaba su nueva iniciativa, porque tiene síndrome de Down, ella no desistió de su idea.

Kristina’s Grinds and Grace

“Vengo de una familia muy fuerte. Todos fueron muy receptivos. La vamos a tratar como a todos los demás … A veces la gente te trata de manera diferente. Me preocupaba cómo la tratarían. ¿La iban a aceptar en la escuela? ¿Iba a ser aceptada por personas de su edad?”, dijo la mamá de Kristina, Kechia, a ABC11. 

A pesar de las preocupaciones de sus seres queridos y la adversidad, Kristina finalmente abrió Kristina’s Grinds and Grace fuera de una boutique en su área local. El carrito de café  ofrece una variedad de café y bocadillos varios. El sueño de la joven, de comenzar su propio negocio, estaba cobrando vida y sus padres no podrían estar más emocionados. La felicidad era colectiva. 

Kristina’s Grinds and Grace

Como madre, Kechia entiende cómo cada ser humano en la vida busca encontrar su propósito y, cuando la pandemia le quitó el trabajo de voluntaria su hija, estaba nerviosa de que Kristina sintiera que faltaba algo sin poder retribuir a su comunidad. Sin embargo, las preocupaciones de  Kechia y su esposo han ido desapareciendo. Es que la joven ha recibido un apoyo abrumador con su proyecto. 

La madre de Kristina está más que orgullosa y de cómo su negocio ha abierto la fuerza laboral a otras personas con discapacidades. La joven decidió contratar personas con distintas condiciones para ayudarlos. Por lo general, son ellos a los que más les cuesta encontrar trabajo. Ella lo sabe bien. Además el negocio de Kristina también la ha ayudado a ella, logró superar su timidez tras interactuar con clientes a diario. 

Kristina’s Grinds and Grace

A medida que Kristina’s Grinds and Grace crece y recibe más apoyo, el equipo hizo camisetas personalizadas, juegos de posavasos, tazas y vasos con su logotipo. Incluso han recibido el apoyo de una popular cadena de grandes almacenes estadounidense llamada Belk.

El sueño de Kristina continúa creciendo, ya que algún día espera convertir su carrito de café en una cafetería completa y abrir la fuerza laboral a más personas con discapacidades.

Kristina’s Grinds and Grace

El sueño de Kristina es convertir algún día su carrito de café en una cafetería llena.