Por Antonio Rosselot
30 junio, 2020

Fabricadas en Malasia, las pajillas están hechas de almidón de arroz y tapioca; si las tiras a la basura en vez de comerlas, se biodegradan completamente en 90 días.

El desarrollo de la vida diaria y la modernización de todos sus ámbitos tienen una palabra que condensa todo: plástico. ¿Se imaginan vivir una vida sin plástico en estos días, donde absolutamente TODO tiene algo de plástico?

Sin embargo, para ser algo que se demora cientos de años en degradarse, muchos de nosotros no tenemos mayor cuidado en botar los plásticos a la basura como si nada, sin considerar la posibilidad del reciclaje o la reutilización.

En el caso de Malasia, el país está dentro del top 10 de naciones que peor gestionan sus residuos de plástico. Y lo peor de todo es que gran parte de esos residuos terminan en el mar.

Por lo mismo NakedWonders, un grupo de jóvenes emprendedores malayos, decidieron dar un pequeño paso ecológico que involucra rechazar de plano las pajillas de plástico que dan en los restaurantes y pasar a las pajillas comestibles.

NakedWonders

Estas pajillas —llamadas Fàn-Straws— están hechas con almidón de arroz y tapioca, y tienen las mismas características que las normales, sólo que éstas son comestibles. Una vez que termines tu cóctel o tu té, finiquitas la merienda comiendo el palillo de arroz en un par de bocados y no generas residuos.

Y claro, tampoco es un problema si, por equivocación o voluntad propia, las tiras a la basura, ya que se biodegradan totalmente en 90 días. Por otro lado, si terminan en el mar, se derriten pronto y se convierten en alimento para los peces y la vida marina.

NakedWonders

«Las pajillas pueden incluso ser usadas como fertilizantes para plantas. Duran de 2 a 4 horas en bebidas frías y de 1 a 2 en bebidas calientes; la mejor parte, sin embargo, es que la pajilla no altera para nada los sabores de las bebidas».

Andre, uno de los fundadores de NakedWonders, a World of Buzz

El mismo Andre cuenta que el color blanco y neutro de las pajillas inspiró el nombre de la compañía, que en español sería «Maravillas Desnudas». Eso es justamente lo que imagina para el mundo: un lugar desnudo y libre de polución.

NakedWonders

Varios restaurantes de la zona se han asociado con NakedWonders para incorporar sus pajillas en los recintos, lo que indica que hay una preocupación de la industria por operar en un nivel más amigable con el medioambiente.

El año pasado ya vimos un caso similar en Corea del Sur, lo que es un buen augurio para el resto del mundo. La transición ecológica será larga y desafiante, pero hay que lograrla si no queremos que la Tierra se siga vengando.