Por Pilar Navarro
8 junio, 2017

¿QUÉ?

Todos sabemos que a la hora de consumir frituras y alimentos con un alto contenido en sodio la clave es la moderación, después de todo, ninguno de esos dos elementos en exceso le hacen bien a nuestro cuerpo. Sin embargo, dos nuevos estudios que fueron publicados recientemente en el Journal of Clinical Investigation sugieren que, durante mucho tiempo, hemos malentendido el rol de la sal en nuestro cuerpo. Estábamos tan concentrados en hablar sobre las cosas malas que pasaban si la consumíamos en demasía, que nos olvidamos de las cosas buenas que nos aporta si la comemos con moderación.

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Según ambas investigaciones, la sal podría ayudar a nuestro cuerpo a quemar grasa de forma más eficiente.

Lo anterior significaría que algo que todos los alimentos salados podrían tener esta propiedad, incluyendo las patatas fritas.

Para la investigación se estudió a 10 astronautas rusos (todos hombres) que a lo largo de dos misiones espaciales consumieron alimentos que iban aumentando gradualmente su contenido de sal. Como era de esperarse, los alimentos más salados provocaban que los astronautas orinaran más, incluso si no bebían más agua de la usual.

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Al replicar el experimento en ratas, los investigadores descubrieron que este deseo de orinar más (y excretar un volumen mayor de orina) representaba un cambio en el metabolismo que provocaba que una hormona, llamada glucocorticoide, fuese secretada y simplificara tanto las reservas de grasas como algunas de músculo para conseguir expulsar más agua. En otras palabras, acababa con la grasa (aunque también con parte de la masa muscular).

Además, el proceso causaba que los astronautas perdieran energía, algo que los ayudaba a quemar más calorías.

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Por supuesto que lo anterior no quiere decir que comiences a consumir una dieta alta en sal: los resultados de la investigación apuntan hacia la moderación y hacia ver las propiedades positivas de un elemento que ha sido demonizado por años. La clave está en producir sólo la cantidad justa de glucocorticoide pues su producción en exceso, tal como lo indicó la doctora Jens Titze al New York Times, podría provocar osteoporosis, pérdida de masa muscular y diabetes tipo 2.

Así que mientras no sobrepases el límite de 2.000 miligramos de sodio al día, todo estará bien. Puedes contar lo anterior usando cualquier aplicación que cuente calorías y macronutrientes.