Por Lucas Rodríguez
10 octubre, 2019

Todos sabemos que la amistad se mide en la cantidad de Cheetos que eres capaz de hacer pasar a través de seguridad en los aeropuertos.

Por un buen amigo o amiga, uno es capaz de hacer casi lo que sea. Especialmente si esa persona que es querida para nosotros se encuentra en una situación desventajosa, donde un poco de voluntad de nosotros puede hacer una gran diferencia en sus vidas, no hay razón para no esforzarnos por hacer más agradable su experiencia. Lo que siempre debemos recordar es que por mucho que nos necesiten nuestros amigos, ellos no pueden esperar que nos metamos en problemas para solucionar los suyos. La amistad debe siempre colgar de un equilibrio entre lo que estamos dispuestos a dar y lo que debemos saber recibir. 

Por eso es que buscarse antagonizar a uno de los grupos de personas más delicados y carentes de sentido del humor, es algo que debemos pensar dos veces antes de hacer por un amigo. Estoy hablando de la seguridad en los aeropuertos, especialistas entrenados para hacer su trabajo de manera eficiente y sin posibilidad de errores. Ciertamente, personas con las que no hay que jugar.

BAONA/ GETTY IMAGES

Para la tuitera Emily Ghoul, un pedido de su amiga la metió en problemas con estas personas famosas por no tener mucho sentido del humor ni paciencia. Su amiga de surcorea le encargó si le podía llevar algunas bolsas de Flamin’ Hot Cheetos, la variedad favorita de todos de los aperitivos más queridos. Como buena amiga, Emily compró varios y los llevó en su bolso (un Louis Vuitton, como si no le faltaran vueltas peculiares a esta historia).

Lo que no consideró es que la cantidad de bolsas de Cheetos que llevó llamarían la atención de la gente de la seguridad del aeropuerto. Como están obligados a hacerlo, cualquier cargamento sospechoso debe ser examinado, en el caso de que se encuentren sustancias o productos ilegales.

@emilyghoul1

La imagen de los encargados de seguridad sacando una bolsa tras otra de Cheetos y dejándolos a un lado, sobre una mesa por la que han pasado quizás qué productos ilegales o intimidantes, ciertamente es una imagen a lo menos, absurda. Los encargados de seguridad estaban muy confundidos: por un lado, Emily les había causado una preocupación extra (teniendo en cuenta que es un aeropuerto, cualquier cosa fuera de lo común significa una situación problemática), pero por el otro, no tenía nada ilegal ni extraño, solo muchas bolsas de Cheetos.

@emilyghoul1

La dejaron ir, con la advertencia de que a futuro declare de antes cuando lleve esa cantidad de Cheetos con ella.

@emilyghoul1

Todos aprendimos una lección con la experiencia de Emily.