Por Antonio Rosselot
16 enero, 2020

Los creadores de la dieta te aseguran perder 4 kilos y medio en dos semanas, pero su alta cantidad de alimentos procesados y azúcares la hace ser bastante sospechosa y poco sana.

Ah, la dieta…. un sinónimo universal de sufrimiento y ansiedad. Para quienes —me incluyo— disfrutamos del arte del buen comer y todas sus implicancias, una dieta es lo más parecido a una pesadilla en vida. ¿Cómo es posible que alguien en su sano juicio decida cerrar la boca y dejar de comer delicias?

Sin embargo, siempre hay opciones que se ajustan mejor a nuestros gustos y necesidades culinarias, como la dieta de la que les hablaremos a continuación. Se trata de la «Dieta Militar».

No, no es lo que piensan; no es la dieta que hacen los del ejército. Esta dieta se llama así ya que se requiere la misma disciplina y fuerza de voluntad para cumplirla, tal como lo hacen los militares en su período de formación: según la información del sitio web oficial, si se cumplen al pie de la letra, pueden bajar 4 kilos y medio en sólo dos semanas.

The Military Diet

La particularidad de esta dieta es que no incluye prácticamente ningún alimento que sea considerado como «dietético», sino que son sólo alimentos mega procesados. El régimen de la dieta es de 3×4, es decir, 3 días de dieta por 4 días libres, y a continuación les dejaremos el detalle por si se animan a intentarlo:

Día 1:

Desayuno: medio pomelo, una tostada, dos cucharadas de mantequilla de maní y una taza de café o té (con cafeína).

Almuerzo: media taza de atún, una tostada y una taza de café o té (con cafeína).

Cena: 85 gramos de cualquier tipo de carne, una taza de ejotes (o porotos verdes), medio plátano, una manzana pequeña y una taza de helado de vainilla.

Día 2:

Desayuno: un huevo, una tostada y medio plátano.

Almuerzo: una taza de queso ‘cottage’, un huevo duro y cinco galletas saladas.

Cena: dos salchichas sin pan, una taza de brócoli, media taza de zanahorias, medio plátano y media taza de helado de vainilla.

Día 3:

Desayuno: cinco galletas saladas, una lámina de queso cheddar y una manzana pequeña.

Almuerzo: un huevo duro (o cocinado como prefieras) y una tostada.

Cena: una taza de atún, medio plátano y una taza de helado de vainilla.

A la vez, quienes inventaron esta dieta señalaron que el agua es la mejor opción para beber durante el período de prueba, ya que los saborizantes artificiales y azúcares presentes en otras bebidas no hacen bien a la sangre. Además, dicen que se pueden añadir tazas de café a la dieta, siempre y cuando se descuenten las calorías de otros alimentos para equilibrar.

Sin duda es una dieta particular: ¿cuándo se había visto que los hotdogs sin pan y el helado de vainilla podían hacerte bajar de peso? Y claro, esas sospechas no son sólo nuestras.

La doctora Deena Adimoolam, endocrinóloga del hospital Mount Sinai St. Luke’s, comenta que la dieta es muy poco nutritiva y que si bien se puede perder peso por la baja cantidad de calorías consumidas, lo complicado es mantener ese estilo de vida y evitar recuperar el peso perdido.

De todas maneras, tomando las precauciones necesarias, el régimen suena bastante bien. ¡Que vengan los hotdogs, el helado y el queso cheddar, señores!