Por Antonio Rosselot
27 agosto, 2019

«Si hubiesen subido el precio a los alimentos chatarra cuando era pequeña, no habría podido comer nada», comentó Ketty Hopkins.

El famoso chef británico Jamie Oliver ha estado en el ojo del huracán últimamente, y no solamente por sus habilidades en la cocina. Oliver lidera una campaña conocida como #AdEnough, en donde busca que se le aumenten los impuestos a las comidas altas en azúcar y grasas. Es decir, la comida chatarra. Pero su planteamiento está lleno de contradicciones, y los cibernautas no tardaron en encontrarlas. Por ejemplo, una de las recetas que tiene en su canal de YouTube consiste en una bebida hecha a base de galletas y crema, en una copa hecha de chocolate: la preparación contiene 46 cucharadas de azúcar, lo que equivale a seis veces el consumo diario recomendado.

Sin embargo, este tipo de inconsistencias no son lo único que le critican a Jamie. Ketty Hopkins es una tuitera que armó un hilo explicando por qué la medida de aumentar los impuestos a esta comida no ayudará a los sectores de menos recursos, al contrario de lo que afirma el chef. Ketty creció en uno de estos hogares y comentó que comer sano no era una opción que ella tuviese a la mano. Te dejamos con parte de este hilo a continuación:

TW: @sibylpain

«(Mi padre) trabajaba a jornada completa, y dos hijos pequeños significaba gastar un montón de dinero en nuestro cuidado. Así se nos iba más dinero, aún cuando apenas teníamos para vivir comiendo barato. Esto significa que la quinoa y el cuscús estaban fuera de la discusión. De hecho, vivíamos de todo lo que estuviese en la sección de ofertas del supermercado. Las frutas y las verduras eran muy caras, así que mi hermano y yo debíamos tomar multivitamínicos para tener los nutrientes que necesitábamos. 


TW: @sibylpain

«Estoy viendo a muchos que dicen ‘¡Pero si los vegetales enlatados son baratos, sólo eres una perezosa!’, lo que es muy fácil decir cuando eres una estudiante de 20 años que nunca ha tenido un trabajo de jornada completa ni deudas que pagar. Cuando eres un padre joven con una depresión severa, trabajando incontables horas en un trabajo agotador, y volviendo a casa con tus hijos temiendo por tu vida ya que tu ex esposa te deja 150 mensajes de voz al día y sigue violando su orden de alejamiento, llegando al punto de querer atropellarte, secuestrar a tus hijos y romper el vidrio de tu puerta de entrada, y todo esto mientras estás muy complicado con las finanzas, ¿tendrías tú la energía para cocinar algo nutritivo desde cero? ¿Durmiendo cuatro horas por noche en un sofá viejo, porque si alguien entra en tu casa no podrías escucharlo desde tu cama? Yo responderé eso por ti: es un rotundo NO.


TW: @sibylpain

«Al final del día, mi hermano y yo no tuvimos problemas significativos de salud por nuestra dieta. Mi padre siempre trabajó duro, y muchos padres de las clases trabajadoras son increíblemente conscientes del bienestar de sus hijos. La razón de por qué estos padres compran comida chatarra es porque es lo único que pueden costear, y como están hartos de tratar de que todo esté estable, eso les impide tomar la iniciativa y cocinar algo desde cero. Muchos de ellos además están deprimidos o limitados de alguna otra manera, lo que hace que cocinar sea aún más difícil».


TW: @sibylpain

«Si hubiesen subido los precios a las comidas azucaradas y altas en grasa cuando yo era niña, no habríamos podido comer nada en mi casa. Así de simple. En mi humilde opinión, es mucho mejor para un niño comer pizza que nada».

Ketty Hopkins (@sibylpain) en Twitter

Ahora, un poquito de análisis. El punto que tiene Ketty es muy importante, ya que el Reino Unido es un país que tiene precios altísimos en sus supermercados y en la venta de alimentos, por lo que no resultaría descabellado que las dietas se vean más limitadas.

Si bien la campaña de Jamie Oliver tiene un fondo que puede llegar a entenderse y compartirse, demostró que vive en una realidad que es bastante distinta a la de mucha gente de su país, y demostró también que no ha sido capaz de ponerse en el lugar de la gente con menos recursos y menos opciones para alimentarse.

¡No todos tienen los mismos privilegios que tú, Jamie Oliver! Entiéndelo de una vez.