Por Javiera Oliden
6 diciembre, 2017

Es una tradición mucho más antigua de lo que creerías.

Año tras año, los niños dejan galletas en la víspera de Navidad para Santa, como también otras comidas. A veces incluso son tan amables de dejar algo para sus fieles compañeros, los renos que lo transportan de lugar a lugar. Pero, ¿de dónde nació la idea de dejarle alimentos a cambio de sus regalos?

Como explican en History, la idea de dejar galletas viene de una tradición más antigua. Lo de las galletas en sí, empezó a ser popular en los Estados Unidos como tradición en la década del 30, cuando las familias que vivían a través de la Gran Depresión querían enseñarle a sus hijos el sentido de gratitud de tener regalos, incluso en tiempos económicamente difíciles.

Construction workers lining up on Christmas Eve to be paid for their work building Rockefeller Center, 1931. The land here had once been part of the Elgin Botanical Garden, established by Dr. David Hosack in 1801. The Garden eventually housed over 2,000 species of plants, but it was sold to the state in 1811, and then to Columbia, which abandoned it due to the expense. In 1926, the #MetropolitanOpera started to look for a location for a new opera house, hiring architect Benjamin W. Morris, who came up with an idea for a large complex of office buildings surrounding the opera house, dubbed Metropolitan Square. In order to raise capital for the project, the Opera approached John D. Rockefeller, Jr. Rockefeller began negotiations with Columbia to lease the land, but when the stock market crashed, the Opera backed out, and Rockefeller decided to go ahead with a new plan of his own. Architect Raymond Hood and his team came up with a series of beautiful #ArtDeco buildings. The Radio Corporation of America was the anchor tenant of what was initially called the RCA Building (now #30Rock). Although it was later renamed, the complex was originally known as Radio City, which is why the landmark theater is known as #RadioCityMusicHall. Excavation began in 1930 on what was the largest #construction project in the city, involving over 75,000 laborers. In 1931, a group of these workers, many of whom were Irish and Italian immigrants, decided to band together and purchase a Christmas tree, as they were thankful to have jobs during the #GreatDepression. They decorated the 20-foot balsam with cranberry garlands, paper streamers, foil wrappers, and ornaments made out of tin cans. This humble celebration moved Rockefeller, and in 1933 he put up a 50-foot tree, decorating it with 700 twinkling lights. This was the beginning of the annual Christmas tree lighting ceremony, which has since become a beloved #tradition, considered by some to be the official start to the #Christmas season in New York #NYC #RockefellerCenter #RockCenterXmas #holiday #history #NYChistory #DiscoveringNYC

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Pero las raíces de la tradición se remontan a la mitología nórdica. Se dice que durante esta misma época del año, los niños dejaban comida para Sleipner, el caballo de 8 piernas de Odín, con la esperanza que el dios pasara por sus hogares y les dejara regalos.

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Parte de esa tradición se mantiene viva hasta hoy en países como Dinamarca, Bélgica y Holanda, donde muchos niños creen que en realidad son caballos, y no los típicos renos, los que llevan el trineo de Santa de lugar a lugar. Por eso suelen dejarles zanahorias, y a veces heno, para que ellos también puedan recuperarse de sus viajes, a cambio esperan recibir golosinas como monedas de chocolate y mazapán.

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Por supuesto además de las galletas, hay muchos países donde existen variaciones propias de esta tradición, como dejarle cerveza en Australia, o pie de frutas en Inglaterra e Irlanda.

¿Qué le dejas tú a Santa Claus en la víspera de Navidad?